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Hace 40 años el genio de Pedreña daba su primer paso como profesional

22 marzo, 2014 | Redacción
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Seve Ballesteros (1978)

Seve Ballesteros (1978)

Un 22 de marzo de 1974 un joven con apenas 16 años, un chaval que cambiaría el mundo del golf daba el salto al mundo profesional: Severiano Ballesteros Sota, el genio de Pedreña.

A partir de ahí y hasta el hasta el 16 de julio de 2007, fecha en que anunció su retirada, acumuló 93 victorias alrededor de todo el mundo en las que se incluyen cinco Grandes, dos Masters de Augusta (1980 y 1983) y tres Abiertos Británicos (1979, 1984 y 1988), cinco Mundiales Match-Play, dos Copas del Mundo y nueve participaciones en la Ryder Cup.

Seve fue un revolucionario de este nuestro querido deporte, fue un visionario. Hasta 1977 la Ryder Cup la disputaba EE.UU. frente a Gran Bretaña e Irlanda donde los estadounidenses se daban un baño de multitudes cada dos años. Baste decir que en las 22 ediciones disputadas hasta 1977 los americanos solo habían perdido en tres ocasiones (1929, 1933 y 1957).

1979 fue la primera edición donde Europa con todas sus palabras y con Seve incluido se enfrentaba a EE.UU. y aunque se perdió en el 79, 81 y 83 las tres siguiente fueron para el viejo continente, incluida la primera en territorio americano. Y luego vino Valderrama, la apoteosis. Gracias en una buena parte a Seve Ballesteros.

Severiano Ballesteros Sota (1957-2011) nacía un 9 de abril. Hermano de profesionales y sobrino de uno de los mejores jugadores europeos de golf de los años 60, Ramon Sota, daba sus primeros pasos en el golf con un hierro 3 regalado por su hermano Manolo. Sus horas dando golpes en la playa hicieron de Seve un jugador al que la magia le brotaba de sus manos. Su capacidad de recuperación era una cualidad innata en su persona.

Para Seve no había golpe imposible. Su genialidad radicaba en ver los golpes que nadie podía imaginar, de ahí los halagos de todos sus rivales. “Seve juega golpes que los demás ni siquiera podemos imaginar ni en sueños”, llegó a decir Ben Crenshaw o “yo no tengo un Seve en el equipo”, cita de Nicklaus tras su derrota en la Ryder del 87 son dos de las frases más célebres acerca de Ballesteros. Seve era magia pura.

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