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Mike Davis: “La distancia que están alcanzando los jugadores está empezando a ser un problema”

5 febrero, 2018 | Redaccion
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El director ejecutivo de la USGA salió al paso esta semana en la reunión anual del organismo para poner el foco en las dificultades que están encontrando los campos para aumentar sus instalaciones y así hacer frente a los nuevos pegadores

El golfista de Columbia fue uno de los nombres que se puso encima de la mesa debido a su pegada. Foto: @PGATour

Si hay un debate abierto en el mundo del Golf en estos momentos ese es el de la distancia a la que le están pegando los jugadores, que ayudados por la tecnología en el equipamiento está favoreciendo que los campos se queden cada vez más y más pequeños. ¿Qué hacer, pues? ¿Limitar el vuelo de la bola? ¿Hacer las instalaciones más grandes? Existen soluciones a esta problemática, pero no se da con la tecla para contentar a unos y otros, que ven pasar los meses mientras jugadores como Jon Rahm o Dustin Johnson alcanzan por costumbre las 330 yardas desde el tee.

Este fue uno de los temas principales que se abordaron el pasado sábado durante la reunión anual de la USGA, un asunto a todas luces preocupante que está poniendo en jaque a muchos campos, que están comenzando a adquirir una fuerte deuda para ampliar sus instalaciones y así no pasar a la irrelevancia más absoluta. En esta misma línea lo expresó el director ejecutivo de la organización, Mike Davis, quien cree que esta no es la solución a un asunto que ya se encuentra documentado desde la década de los 20 del pasado siglo.

Siendo sincero, no creemos que el aumento de distancia sea bueno para el juego. Hemos sido testigos de campos que han hecho enormes esfuerzos por ampliar sus propiedades, pero ¿les ha servido de algo?”, se preguntó el directivo de la organización estadounidense, que sabe a ciencia cierta que el lobby de los fabricantes se le echaría encima en el caso de adoptar alguna medida tendente a unificar o limitar los materiales empleados por las diferentes marcas.

El más claro ejemplo lo tenemos este año en casa. El US Open se jugará en Shinnecock Hills, que contará con un terreno de más de 7400 yardas. Hace 122 años, este campo contaba con 4423 yardas, algo más de la mitad. No quiero que los titulares a partir de ahora sean que la USGA pretende que volvamos a los palos y a las bolas del siglo pasado, pero da qué pensar cómo serán los campos dentro de unos años si seguimos en esta dinámica”, sentenció. Veremos quién da el primer paso para regularizar esto.

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