Mike Davis reconoce que están llevando a cabo cambios en la 18-2, “la regla de Dustin Johnson”

16 noviembre, 2016 | Redaccion
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El golfista de Columbia, gran protagonista en el inminente cambio de una regla del juego. Foto: @PGATour

El golfista de Columbia, gran protagonista en el inminente cambio de una regla del juego. Foto: @PGATour

Mucho se habló de la famosa regla los días posteriores al US Open disputado en Oakmont. Que si no hacía falta que el putter tocara la bola para sancionar al jugador por favorecer el movimiento de ésta, que si el toque con el palo era indispensable para llevar a cabo el golpe de penalidad… En definitiva, que la acción que sufrió Dustin Johnson durante el hoyo 5 en el último día de competición del US Open a punto estuvo de costarle un susto bien gordo sin ni tan siquiera saberlo.

Es por esto que tanto golfistas como especialistas manifestaron públicamente sus desavenencias con unas reglas que consideraban difíciles de comprender hasta para los propios profesionales, un hecho que le hacía un flaco favor al Golf en su intento por expandirse a lo largo y ancho del mundo. Y parece que estas quejas no han caído en saco roto y han sido tenidas en cuenta por parte de la USGA –United States Golf Association- a la hora de elaborar las nuevas reglas que se espera que vean la luz durante el inminente 2017.

La regla de Dustin Johnson, la 18-2, que está un poco dejada de la mano de Dios está siendo revisada y posiblemente en un futuro cercano podremos informar de su modificación”, afirmó el director ejecutivo de la USGA, Mike Davis, a los micrófonos de Golf Channel. “Estamos evaluando cómo podemos hacer que las Reglas del Golf sean más fáciles, en un inglés asequible para todo el mundo y con una aplicación sencilla. Escuchamos y aprendemos de todos los sectores que conforman este deporte”, sentenció el directivo.

Da gusto cuando un alto cargo se muestra a favor de que el deporte, como la sociedad, tenga que evolucionar. El desarrollar una actividad con un reglamento complicado podría provocar el efecto contrario a lo que se pretende conseguir desde hace unos años: atraer a las nuevas generaciones y quitar, poco a poco, los palos de las ruedas.

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