La ola de calor en Escocia se llamó ‘Jiménez’

19 Julio, 2013 | Redacción
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Miguel Ángel Jiménez Foto The Open

Miguel Ángel Jiménez Foto The Open

Con 28 grados, un sol tumbado cegador y un campo infernal por el viento y la sequedad el malagueño Miguel Ángel Jiménez es el líder en solitario del Open Británico después de la segunda ronda. El torneo de Grand Slam más longevo del planeta que este año se disputa en Muirfield habla español, y andaluz.

El Open tiene calor y color español. Jiménez, coleta al viento de oeste, puro habano tras la ronda al par (71), disfruta del liderato y reflexiona.

“He estado jugando al golf de elite durante 25 años y a veces crees que son demasiados, pero estoy bien”, reflexionó Jiménez mientras con el dedo meñique retiraba un buen pedazo de puro consumido. Por detrás de él, a un golpe, le acechan el sueco Stenson, el inglés Westwood, y los norteamericanos Dustin Johnson y Tiger Woods. Pero el que mejor baila en Escocia es, por derecho, un español.

El 3 bajo par de Jiménez en 36 hoyos fue inalcanzable, si quiera, para el mejor del mundo. Tiger Woods, con 14 Grandes más que el inédito español y 12 años menos en las espaldas, figura acechante a un golpe, pero aún detrás del campeón de más edad del circuito europeo y que, de vencer en Muirfield, podría convertirse en el más longevo ganador del Grand Slam -ese récord corresponde aún al estadounidense Julius Boros, quien con 48 años ganó el US PGA en 1968-.

“Claro que siento presión, porque lo que es importante lo genera. Pero mientras pueda manejarla no hay ningún problema”, dijo Jiménez al European Tour y con su problema crónico de epicondilitis en el codo izquierdo.

El español comprendió muy bien que el campo había cambiado por completo con respecto a la víspera. El viento roló a oeste y los ‘greens’ fueron regados y segados por la noche, lo que modificó su velocidad.

En esas condiciones, con un calor inusual en la zona (28 grados de máxima), la elite mundial sufrió más de lo esperado. Por ejemplo, el ascenso de Phil Mickelson se frenó en seco con sus tres ‘putts’ en el hoyo 16 desde un metro (doble ‘bogey’).

Un pequeño error, una mínima duda, acababa con cualquiera. Como le pasó al estadounidense Zach Johnson cuando caminaba como líder por el hoyo 15: desde tres metros al hoyo ‘tripateó’, después de emplear más de cinco minutos en intentar leer las caídas.

En medio de una angustia generalizada, los españoles Rafael Cabrera-Bello, Gonzalo Fernández-Castaño, Sergio García y Eduardo de la Riva lograron atravesar el corte, con la nota negativa de la eliminación de Álvaro Quirós.

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