Reír, rezar, charlar…Todo vale para ser campeón

21 junio, 2012 | Redacción
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Padraig Harrington habla con su caddie, Ronan Flood. Foto: USGA

Webb Simpson rezó durante los tres últimos hoyos antes de ganar el US Open: “He rezado más en esos tres últimos hoyos que en toda mi vida”, apuntó el estadounidense.

Esas oraciones repasadas en su interior, en el cerebro, ayudaron a Simpson a mantenerse en calma en los momentos de máxima tensión. El joven jugador, de 26 años, ganó el torneo y su primer Grande.

¿Qué debe hacer un golfista cuando se encuentre ante esa misma situación?

Lo que trató de lograr Simpson fue un estado mental capaz de poder vaciar su mente, olvidando y ‘volviendo a nacer’ en cada tiro. Trató de pensar claramente en lo que quería hacer, disipando los miedos acerca de lo que no debía hacer.

Las técnicas que los jugadores profesionales emplean para conseguir restar trascendencia a los momentos críticos varían de manera notable. No hay un truco o receta general. Cada jugador lo interpreta a su manera. Opengolf les presenta algunos de los modelos más imaginativos de cómo relajar la mente para que la presión no estropee la consecución de un título:

 Ángel Cabrera, en la última ronda de un Volvo Masters disputado en Montecastillo (Jerez) se dedicó a silbar mientras caminaba a la bola canciones populares de su país, Argentina.

 Louis Oosthuizen ganó su primer “major”, el Abierto Británico en el legendario Old Course de St.Andrews con la estrategia del punto rojo. Esta se basa en fijar la atención, con la misma rutina antes de cada golpe, enfocándose en un pequeño punto rojo en su guante, el cual actuaba como un “disparador” para mantenerlo en el presente, para hacer un corte en el tiempo, evitando así pensar en las consecuencias.

 Tiger Woods utilizaba el sonido del velcro de su guante como ‘disparador’ para lograr su ya conocida concentración.

 Vicente ‘Chino’ Fernández solía aplicarse una reflexión mental en los instantes más tensos que consistía en imaginarse en el campo como si estuviera en una ronda de prácticas, y viceversa. El argentino, durante los entrenamientos, se veía en plena competición.

 Ian Poulter tenía por costumbre no parar de masticar chicle. En el Volvo Masters de Valderrama en 2005, durante la difícil segunda ronda, el golfista inglés masticaba un chicle incluso durante la ejecución del ‘swing’, para restar severidad a los golpes.

 Rickie Fowler respondió a la pregunta de cómo fue capaz de mantener la calma para ganar este año en el desempate a Rory McIlroy y D.A. Points un torneo del PGA Tour recordando su habitual estrategia mental: “juego al golf de la misma forma que corría con la moto, si me caigo me levanto y me aguanto. No vale la pena enojarse y no vale la pena llorar”.

 Niclas Fasth intentó y logró respirar acompasadamente durante los últimos 9 hoyos del Open Británico de 2011 en Lytham. El sueco terminó segundo.

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