Tiger, el US Open y el efecto Vonn

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 Toni Tomás Opinion OK

Del amor y el enamoramiento fluyen siempre esencias positivas. Igual que negativas del odio o el rencor. El deportista prepara su armazón con la técnica, la táctica, la preparación física y el poder de la mente. Si le falla una de esas patas, su figura cojea.

Raúl González, el futbolista y gloria madridista, enderezó su trayectoria prometedora con su noviazgo, matrimonio y paternidad. Como soltero, en Madrid, joven y con dinero, Raúl pisó terrenos que le frenaron en su ascenso.

Opino que no es casualidad que desde que Tiger Woods dijo que su novia se llamaba Vonn, Lindsay Vonn, el pasado 18 de marzo, el jugador californiano haya ganado tres torneos de cinco y sumado un cuarto puesto en el Masters de Augusta. Es, simplemente, el resultado de haber encontrado a la pareja idónea para su nueva etapa personal y profesional.

La sociedad Tiger-Vonn funciona. Cuando la armonía en pareja fluye, sea heterosexual u homosexual, el ser humano no busca vías de escape. La fórmula que combina atracción mutua y amor por el deporte de elite ha sido un éxito para ambos.

Vonn, la gran esquiadora estadounidense, es feliz. Ella, con las nieves, volverá a ganar. Él ya lo ha hecho en los campos de golf.

Lindsay ha aportado al golf de Tiger el punto justo de cocción: su mente está otra vez liberada y en sus dudas, Vonn sabe cómo echar una mano.

Para los escépticos del poder que atesora el amor sepan que, junto a Lindsay, Tiger recuperó el dorsal de mejor jugador del planeta al poco de hacer oficial su romance. Ganó el Arnold Palmer, la Tavistock Cup y The Players, en un margen estrecho de menos de dos meses.

Conozcan también que Tiger Woods está preparando a conciencia el inminente US Open. Que nadie se asuste por sus 44 golpes en 9 hoyos del Memorial, ese nuevo récord negativo. Su mente está centrada en sumar el decimoquinto título de Grand Slam, un reloj detenido en catorce en el US Open de 2008, hace cinco años.

Tiger visitó Merion, la sede del US Open (13 al 16 de junio), antes que el Muirfield Village del Memorial. Lo hizo muy bien asesorado. El número uno del mundo ha trazado un plan. Puede ganar.

Se llama Vonn, Lindsey Vonn, pero como dijo José Mari Olazábal en el reciente Open de España: “A Tiger le veo ahora más centrado. Siempre dije que iba a volver y que volvería a ganar Grandes, y sigo pensando igual”. Pues si lo dice el maestro…

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