Cabrera-Bello frotó la ‘lámpara maravillosa’

12 Febrero, 2012 | Redacción
1
Rafael Cabrera-Bello sostiene el trofeo de campeón del Dubai Desert Classic. Foto: Getty Images

Rafael Cabrera-Bello sostiene el trofeo de campeón del Dubai Desert Classic . Foto: Getty Images

   Hay victorias que alivian, que merecen un general aplauso, y otras, como la conseguida por Rafael Cabrera-Bello en Dubai, que son pasaporte para acceder a la pista central del gran circo del golf mundial.

   Cabrera-Bello –Cabrera a secas, en su brillante etapa como ‘amateur’- ha desbrozado en cuatro asombrosos días en Dubai lo que muchos golfistas de talento nunca alcanzan.

   El ya mejor golfista contemporáneo de Gran Canaria (ha superado a Pedro Linhart y Carlos Suneson) obtuvo en el Clásico del Desierto su segunda victoria en el Tour europeo, su mejor cheque (más de 315.530 euros), acercarse al ‘top-50’ del ránking mundial desde el puesto 119, disputar el Accenture Match-Play y el Bridgestone Invitational, dos años de exención en Europa y  tener a la vista meterse en el equipo de la Ryder Cup a las órdenes de uno de sus ídolos, Jose Mari Olazábal. ¿Alguien da más?

    Rafa ganó en Dubai por causa contraria a la que le llevó a agarrar por primera vez un palo de golf: por casualidad. Su tío Juan, en su casa de Maspalomas, trajo un buen día un palo y una bola de golf de plástico. Allá se fueron él y su padre, su gran apoyo en los campos, a pegar palos al viento con aquel artilugio, la antesala de una afición que, después, no encontró límite.

    Cabrera se puso en manos, desde muy joven, del profesor Emilio Perera en el Club de Las Palmas, “mi profesor de toda la vida”, proclama el campeón.”Le voy a estar agradecido toda la vida, porque él me enseñó lo que es el golf más allá de darle a la bola”, asegura Cabrera-Bello en una entrevista concedida a la Federación canaria.

    Como ‘amateur’ y con 17 años sorprendió con su juego brillante, cerca de casa,  en el Open de España de 2002, que ganaría Sergio García en El Cortijo. El entonces Cabrera acabó cuarto.

   Tres años después (2005) se pasó al mundo profesional y desde entonces ha intensificado su trabajo, los entrenamientos y la dedicación para inaugurar su palmarés en el Tour europeo en septiembre de 2009, al ganar el Open de Austria.

    Aquella victoria fue merecedora del aplauso generalizado. Pudo después, en 2010, debutar en un ‘Grande’, en el Open USA. Sus palos se extraviaron en el trayecto y deambuló por Pebble Beach durante dos días practicando con un par de “wedges”. Pasó el corte, acabó el 47 y lideró el torneo durante fases de la primera ronda.

    En Dubai, Cabrera-Bello ha puesto su proa mirando a los grandes torneos, los viajes a ultramar y los calendarios apretados, a pesar de su animadversión a los viajes en avión, “lo peor del golf profesional”, comenta.

    Las imágenes de Seve Ballesteros y Olazábal ganando en Augusta o el Open Británico alimentaron su vocación de golfista, y de paso convirtió a estos dos torneos en sus preferidos de los cuatro ‘majors’.

   Este año jugará el primero de ellos, el Open Británico, merced a que en 2011 acabó entre los 30 mejores de la “Carrera hacia Dubai”.

    En Dubai tiró de tarjeta de crédito para invitar a sus compañeros españoles, como manda la tradición. “Con mucho gusto”, diría el grancanario, que a sus 27 años ya no pone límites a su futuro como golfista, y menos tras ganar ante las mismísimas barbas de McIlroy, Westwood y Kaymer, por este orden los números 2, 3 y 4 del ránking mundial. Eso, hay que admitirlo, le otorga más mérito al histórico triunfo de un golfista de Maspalomas.    

       

     

One Comment

  1. Francisco Javier Colomo Alvarez says:

    Que grande eres Rafa!!!…. Enhorabuena!!!…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*