Brooks Koepka supera el corte en Torrey Pines, mejora con el driver y afronta el fin de semana listo para comprobar dónde está su juego

Brooks Koepka ya está en modo fin de semana en el Farmers Insurance Open; su primer evento en el PGA Tour después de abandonar las filas del LIV Golf hace unas pocas semanas. El estadounidense superó el corte tras dos jornadas y, más allá del resultado, celebró un paso que considera clave en este punto de la temporada; volver a competir durante cuatro días y medir de verdad el estado de su juego tras un largo parón competitivo.
“Quería jugar el fin de semana, eso era importante”; reconoció Koepka, satisfecho con la progresión mostrada en la segunda ronda. El cinco veces ganador de un Major destacó especialmente la mejora desde el tee, uno de los aspectos que más le preocupaban tras su regreso. “Hoy pegué mucho mejor con el driver. El putt fue lo único que falló un poco”; explicó, lamentando que varias bolas se quedaron al borde del hoyo en unos greens de poa que le obligaron a ser algo más conservador.
“Ayer estaba ilusionado y nervioso, sin saber muy bien qué esperar. Hoy se sintió más normal”
Pese a esas sensaciones en el green, Koepka dejó claro que su juego no está oxidado. Al contrario. “Se siente bien. Podría haber hecho una vuelta muy baja”; afirmó, convencido de que el margen de mejora está ahí y de que los dos últimos días le servirán para “ver realmente dónde está mi juego y salir a jugar con menos freno”.
El estadounidense también reconoció que la segunda jornada se vivió de una manera muy distinta a la primera. Si el debut estuvo marcado por la expectación y los nervios, el viernes ya todo resultó más familiar. “Ayer estaba ilusionado y nervioso, sin saber muy bien qué esperar. Hoy se sintió más normal”; explicó, aunque admitiendo que sigue en ese proceso de ajuste tras un largo periodo sin competir.
Más allá del plano estrictamente deportivo, Koepka vivió uno de los momentos más especiales del torneo al abandonar el green acompañado por su mujer y su hijo. “No recuerdo la última vez que pasé un corte y ellos todavía estaban aquí”; confesó. “Mi hijo no sabe muy bien qué está pasando, pero para mí es muy especial tenerlos conmigo”.
Con el corte superado y dos jornadas por delante, Koepka afronta el fin de semana con un objetivo claro: competir sin ataduras; afinar detalles y comprobar hasta dónde puede llegar su juego en uno de los escenarios más exigentes del calendario. El verdadero test, como él mismo apunta, empieza ahora.
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