“Ganar Majors es estar dispuesto a exponerte, seguir siendo agresivo y confiar en el swing incluso cuando no estás cómodo”, apuntó McIlroy

El Masters de Augusta vivió un giro dramático en su jornada del movimiento, donde Rory McIlroy vio evaporarse los seis golpes de ventaja que había construido con autoridad en los dos primeros días. Lejos de esconderse, el norirlandés compareció ante los medios con un análisis sincero, técnico y cargado de intención de reacción.
“No lo tuve hoy”; admitía de inicio, señalando que el día se torció desde el primer hoyo con un bogey que marcó el tono de la vuelta. McIlroy reconoció que Augusta ofrecía oportunidades; “el campo era atacable, hubo muchas buenas vueltas”; pero también subrayó el nivel de sus perseguidores; “la calidad del grupo que viene por detrás es evidente”.
Más allá del resultado, el norirlandés también explicó qué falló en su juego
Pese al golpe, el norirlandés quiso aferrarse a la realidad de la clasificación. “Sigo empatado en cabeza de cara a mañana, no puedo olvidar eso, pero sé que voy a tener que jugar mejor si quiero ganar”. Un mensaje claro, directo, sin excusas, en el que combina autocrítica y confianza.
McIlroy desgranó una jornada marcada por altibajos constantes. Supo resistir en los primeros nueve hoyos; “tuve que pelear y salvar buenos pares”; pero el punto de inflexión llegó en el hoyo 11, donde un golpe que consideraba bien ejecutado acabó en el agua; “pensé que había pegado un gran segundo golpe, pero el viento lo movió y terminó en el agua”.
Ese error, unido a los problemas en el 12, abrió la puerta al colapso. “Después del doble bogey en el 11 me sentí un poco incómodo en el 12 y el 13, algo normal”, reconocía. Sin embargo, lejos de venirse abajo, reaccionó con determinación; “me repuse bien con los birdies en el 14 y el 15”.
Más allá del resultado, McIlroy también explicó qué falló en su juego. El principal problema estuvo en los hierros y en un patrón claro; errores por la izquierda. “Hubo un par de golpes con números incómodos en los que intenté quitarle un poco y se me fueron a la izquierda”; detalló. Una cuestión que ya tiene en mente corregir. “Tengo que mantener el tren inferior en movimiento en el impacto, eso debería solucionarlo”.
En el plano mental, el mensaje fue igual de contundente. El norirlandés insistió en la importancia de mantenerse agresivo; “ganar Majors es estar dispuesto a exponerte, seguir siendo agresivo y confiar en el swing incluso cuando no estás cómodo”. Aunque admitió que no siempre lo consiguió, valoró positivamente su actitud; “seguí comprometido con los golpes, y eso es importante”.
Con todo abierto de cara a la jornada final, McIlroy apuesta por un cambio de enfoque. “Me gustaría jugar más libre, como si ya tuviera la Chaqueta Verde… que ya la tengo”; señaló, en una reflexión que apunta directamente a liberarse de la presión.
Además, se mostró cómodo con el escenario del domingo, donde volverá a compartir partido con Cameron Young; “es un grupo cómodo para los dos”. Y, pese a todo lo ocurrido, dejó claro que su posición sigue siendo privilegiada; “estoy en una gran posición, solo necesito ser mejor mañana para tener opciones”.
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