Jon Rahm a los chicos de la Blume: «He tenido una confianza y una fe en mí casi ilógica»

Jon Rahm regresa 14 años después a la Escuela Nacional Blume: «El talento te lleva al PGA Tour, pero el trabajo te hace un campeón«

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El vasco recordó que aquellos años fueron determinantes no sólo para su evolución como golfista; sino también como persona

Jon Rahm regresó a la Escuela Nacional Blume de Madrid, el lugar donde dio forma a su carrera antes de emprender el viaje hacia Estados Unidos que acabaría convirtiéndole en número uno del mundo y campeón del Masters y del US Open. Catorce años después de abandonar la residencia; el golfista de Barrika quiso devolver una parte de todo lo que recibió compartiendo una larga charla con los jóvenes que hoy ocupan el mismo lugar que él ocupó en su adolescencia.

La visita estuvo cargada de emociones. Jon Rahm se reencontró con quienes fueron sus entrenadores; entre ellos Salva Luna y Óscar del Río, y reconoció que volver a la Blume le hizo viajar en el tiempo. «Siento que me fui ayer y todo lo que ha sucedido desde entonces es increíble. Me gusta venir porque ahora tengo la suerte de acordarme de dónde aprendí a jugar a este deporte, dónde mejoré y, por lo menos, dar mi agradecimiento«.

El vasco recordó que aquellos años fueron determinantes no sólo para su evolución como golfista; sino también como persona. «Para cualquier joven, vivir aquí, tener cierta independencia, un grupo de amigos y un equipo técnico como el que hay en la Blume viene muy bien. A mí me aportó muchísima experiencia porque me fui a Estados Unidos conociendo un poco quién era como persona y cómo vivir, entre comillas, solo«.

La visita estuvo cargada de emociones. Rahm se reencontró con quienes fueron sus entrenadores

Rahm no ocultó que durante aquellos años también tuvo un carácter complicado. «Yo la lié bastantes veces«; confesó entre risas, antes de reconocer la paciencia que tuvieron con él sus entrenadores. «Me enfadaba y me enfado mucho en el campo, pero no creo que eso sea malo. Lo importante es no malgastar energía. Óscar del Río me ayudó mucho con eso. El problema era que con 16 o 17 años no tenía la madurez para sentarme y escuchar lo que me tenían que decir. No hacía ni caso«.

Preguntado por las claves para llegar a la élite, Jon Rahm fue rotundo. «He tenido una confianza y una fe en mí casi ilógica. Llegaba a un torneo pensando que iba a ganar«. Sin embargo, advirtió a los jóvenes de que el talento por sí solo nunca basta. «El talento te puede llevar hasta cierto punto, incluso al PGA Tour, pero para ser uno de los diez mejores del mundo hay que entrenar muchísimo«.

Como ejemplo puso a dos de los jugadores más trabajadores del circuito. «No sé si alguien entrena más que Scottie Scheffler. Si juega por la mañana, termina la vuelta y sigue entrenando hasta que se marchan los últimos jugadores. Y Bryson DeChambeau también está como una cabra; incluso en casa mete muchísimas horas«.

Uno de los momentos más interesantes llegó cuando los alumnos le preguntaron cómo se convive con la presión. Rahm quiso desmontar el mito de que los campeones juegan sin miedo. «No os estreséis porque tengáis miedo o porque tengáis nervios. Es normal. Todos lo tenemos. En cualquier momento bueno que me hayáis visto, diez segundos antes seguro que tenía tensión o alguna imagen que no me gustaba«.

Incluso recurrió a un ejemplo muy reciente. «En el hoyo 17 de Valderrama, ¿Qué veía? Agua. Lo primero que ves es el agua. Pero después piensas en el golpe y te concentras en lo que tienes que hacer. Sigues nervioso porque importa, pero hay una paz interna que hace que el cuerpo se relaje«.

Rahm insistió en que la experiencia es el mejor antídoto contra la presión y animó a los jóvenes a competir siempre que tengan la oportunidad. «Hay que ir, entre comillas, a pasarlo mal. Porque lo vais a pasar mal, os vais a poner nerviosos, pero lo bueno es que vais a aprender. Esa experiencia es la que os hará mejores«.

El bicampeón de ‘Majors‘ recordó incluso algunos de los momentos de mayor tensión de su carrera. «Lo peor que he pasado fue esperar a que terminara Louis Oosthuizen para ganar el US Open. Esa hora fue terrible«. También confesó que ni siquiera las cuatro Ryder Cup disputadas han conseguido eliminar los nervios. «En Roma, siendo ya mi tercera Ryder, estaba en el tee del uno acojonado. Había ganado dos Grandes y dos Ryder, y aun así tenía miedo. Los nervios son los mismos en una Ryder, en un Grande o en un torneo normal«.

Como broche final, Jon Rahm dejó una reflexión que resume el mensaje que quiso transmitir a la nueva generación de la Blume. «Todos hemos perdido. Nadie lo sabe todo a la primera. A base de caerte aprendes«. Un consejo de alguien que pasó por esas mismas aulas antes de convertirse en uno de los mejores golfistas del planeta.

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