Rory McIlroy explicó que la cercanía del público puede favorecer intentos de influir en el juego y revela que el PGA Tour ya abordó el problema

Las palabras de Rory McIlroy no llegan por casualidad. En los últimos años se han multiplicado los incidentes protagonizados por espectadores durante los torneos profesionales; con aficionados que interrumpen el silencio en pleno swing, lanzan comentarios dirigidos a los jugadores; o buscan llamar la atención en momentos decisivos de la competición. Aunque la inmensa mayoría del público mantiene un comportamiento ejemplar; estos episodios se han convertido en una preocupación creciente para los organizadores.
En algunos casos, además, detrás de estas actuaciones se sospecha que pueden existir intereses relacionados con las apuestas deportivas. La posibilidad de que un espectador trate de influir, aunque sea mínimamente; en el resultado de un golpe o de una apuesta concreta ha llevado a organismos como el R&A y el PGA Tour a reforzar sus protocolos de seguridad y sus códigos de conducta.
Es precisamente en ese contexto donde cobran sentido las declaraciones que realizó Rory McIlroy y que para muchos pasaron desapercibidas. El norirlandés, que respaldó las nuevas normas de comportamiento para los aficionados anunciadas por el R&A; reconoció que la protección de la integridad de la competición fue uno de los asuntos que más tiempo ocupó durante su etapa como miembro del Policy Board; y del Player Advisory Council (PAC) del PGA Tour.
"Alguien que haya apostado puede intentar condicionar una situación", declaró
«En Europa llevamos conviviendo con las apuestas desde hace muchísimo tiempo y, por lo general, el comportamiento del público ha sido muy bueno. En Estados Unidos es un fenómeno más reciente«; explicó el vigente campeón del Masters. McIlroy recordó que el golf presenta una particular vulnerabilidad al tratarse de un deporte en el que los espectadores se encuentran muy cerca de los jugadores. «Es un deporte muy fácil de influir. El público está muy cerca y alguien que haya apostado puede intentar condicionar una situación«; señaló, aunque matizó que los incidentes de este tipo siguen siendo «muy raros«.
El norirlandés fue más allá al revelar que esta cuestión ocupó buena parte de las conversaciones internas cuando formó parte del Policy Board y del Player Advisory Council (PAC) del PGA Tour, coincidiendo con la expansión de las apuestas deportivas en Estados Unidos tras su legalización. «Fue algo de lo que hablamos mucho. Queríamos asegurarnos de que la integridad de la competición no se viera comprometida por todo esto«; afirmó, dejando claro que el circuito lleva años trabajando para minimizar cualquier posible influencia externa sobre el desarrollo de los torneos.
Sus palabras llegan apenas unos días después de que el R&A anunciara un nuevo código de conducta para los espectadores de The Open; endureciendo las medidas contra comportamientos abusivos, insultos, intimidaciones e interferencias relacionadas con las apuestas.
Las sanciones contemplan desde la expulsión inmediata del recinto hasta la prohibición de asistir a futuras ediciones del campeonato. McIlroy, que en los últimos años ha protagonizado varios encontronazos con aficionados; considera que la situación está «bastante bien controlada«. «En cualquier multitud de miles de personas siempre habrá unas pocas ovejas negras, pero en general los aficionados al golf son muy respetuosos«; concluyó.
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