Stewart Cink destaca el cariño que genera Rory McIlroy entre aficionados y jugadores y recuerda la enorme presión que soportó en Augusta

«Todo el mundo quiere que Rory gane». Así de contundente se mostró Stewart Cink al hablar de Rory McIlroy, uno de los jugadores que mayor respaldo genera tanto entre los aficionados como dentro del propio vestuario profesional.
El veterano estadounidense recordó esta semana en el podcast Beyond the Clubhouse la conversación que mantuvo con McIlroy meses después de su histórica victoria en el Masters de Augusta de 2025.
Cink quiso felicitar personalmente al norirlandés durante The Open en Royal Portrush y trasladarle una reflexión que iba mucho más allá de la victoria.
«Todo el mundo quiere que Rory gane. Es muy querido», explicó Cink, antes de destacar que no resulta habitual encontrar jugadores que reciban el mismo respaldo por parte del público y de sus propios compañeros.
Cink destaca la popularidad de McIlroy
Para el campeón del Open de 2009, esa unanimidad convierte a McIlroy en una figura poco habitual dentro de la historia del golf.
Stewart Cink considera que, en ocasiones, existe una diferencia importante entre cómo perciben los aficionados a un jugador. Y cómo lo hacen quienes comparten vestuario y competición con él.
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Sin embargo, entiende que con Rory sucede algo diferente. «Rory es querido y aceptado por todos los grupos, y con razón», señaló.
El estadounidense Stewart Cink también recordó uno de los momentos más dramáticos de aquella victoria en Augusta.
McIlroy llegó al hoyo 18 de la jornada final necesitando el par para ganar el Masters y completar el Grand Slam de carrera. Sin embargo, falló un putt de aproximadamente metro y medio y tuvo que disputar un PlayOff frente a Justin Rose.
«En toda la historia del golf, creo que ese fue el putt»
Cink considera que aquel golpe estuvo rodeado de una presión difícil de imaginar para cualquier espectador. «Nombra un putt que haya tenido más presión que ese. No puedes», afirmó. Incluso fue un paso más allá: «En toda la historia del golf, creo que ese fue el putt».
McIlroy consiguió recomponerse inmediatamente después del fallo. En el primer hoyo del desempate dejó su segundo golpe a un metro de la bandera y embocó el birdie que le permitió derrotar a Rose y conquistar finalmente la Chaqueta Verde.
Precisamente esa reacción fue lo que más impresionó a Stewart Cink. Para el estadounidense, superar semejante golpe emocional y ganar inmediatamente después demuestra la dimensión competitiva de McIlroy.
Una victoria que, además, según Cink, celebró buena parte del mundo del golf por una razón muy sencilla: «Todo el mundo quiere que Rory gane».





