Ángel Ayora mantiene intactas sus opciones de victoria en Madrid y revela la curiosa promesa que hizo a un amigo si conquistaba el torneo

Ángel Ayora tiene un aliciente más para conquistar el Open de España. Además de lograr una victoria muy especial ante el público español, el malagueño deberá cumplir una curiosa promesa que hizo a un amigo tiempo atrás: tirarse en paracaídas. Así lo desveló tras completar la tercera jornada del torneo que se disputa en el Club de Campo Villa de Madrid.
«Bueno, tengo un amigo que, si gano, me lo dijo en otro torneo, pero supongo que lo mantenemos en pie: saltaré en paracaídas», confesó Ayora entre sonrisas el joven golfista español. Una promesa que, a juzgar por sus palabras, sigue vigente y que podría llevarle de los greenes madrileños a una experiencia de altos vuelos.
Ante semejante aventura, Ayora se tomó la situación con humor y, entre risas, añadió: «Bueno, espero que no pase nada».
Afrontará el domingo con la ilusión de pelear por el título
Más allá de la anécdota, Ángel Ayora se mostró especialmente satisfecho con su actuación en la tercera jornada en la que anotó 67 golpes para un acumulado de -10 y situarse a cuatro de la cabeza. Su juego, las recuperaciones y la capacidad para aprovechar las oportunidades le permiten afrontar el domingo con la ilusión de pelear por el título.
Preguntado por los tres golpes que le separan de la cabeza, Ayora no escondió su optimismo. «Pueden ser muchos y pocos. En este campo diría que pocos, porque a la mínima se puede hacer tanto de un lado como para otro», explicó.
Por ello, el español aseguró que no modificará su planteamiento para la última jornada. «Voy a enfocarme en hacer mi proceso bien», señaló, convencido de que mantener la concentración será fundamental para aprovechar cualquier oportunidad.
El mal golpe que finalmente tuvo alivio
Ayora también relató una de las situaciones más comprometidas de su recorrido, vivida en el hoyo 6. Tras pegar un mal golpe de salida hacia la derecha, la bola quedó junto a un árbol. La posición le obligaba a plantearse un golpe de zurdas y de rodillas, aunque finalmente obtuvo alivio después de consultar con los árbitros.
«Pegué un malísimo drive para la derecha y se me quedaba la bola justo en un árbol», recordó Ayora, quien reconoció que la decisión arbitral terminó beneficiándole.
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Ayora también quiso agradecer el extraordinario apoyo recibido durante la jornada. «Creo que ha sido el día que más gente he tenido. Estoy súper agradecido», afirmó, destacando especialmente el entusiasmo de los niños que le pedían bolas y le animaban durante el recorrido.
Ahora, con 18 hoyos por delante, Ángel Ayora afronta una jornada decisiva con un doble objetivo: conquistar el Open de España y, si lo consigue, prepararse para cumplir una promesa que le obligará a cambiar los palos por un paracaídas.





