La normativa de 2017 sobre la Ryder Cup ya existía antes de LIV Golf. Sergio García decidió abandonar la gira asumiendo las consecuencias

La posibilidad de que Sergio García se convierta algún día en capitán europeo de la Ryder Cup sigue encontrándose con un obstáculo que nada tiene que ver con la creación de LIV Golf.
Se trata de una normativa aprobada en enero de 2017 por el entonces European Tour, cinco años antes de que irrumpiera el circuito saudí. Una regulación que los jugadores tenían a su disposición cuando decidieron abandonar el circuito europeo, con las consecuencias que aquella decisión podía acarrear.
La norma, que entró en vigor en 2018, establece que ningún jugador podrá ejercer como capitán o vicecapitán europeo de la Ryder Cup si renuncia a su condición de miembro del European Tour, actualmente DP World Tour, o incumple el número mínimo de torneos exigidos durante una temporada.
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Por tanto, no estamos ante una medida creada posteriormente para castigar a los jugadores que ficharon por LIV Golf. La reglamentación existía mucho antes y formaba parte de las condiciones que los profesionales aceptaban al pertenecer al circuito europeo.
Sergio García, Ian Poulter y Lee Westwood decidieron incorporarse a LIV Golf en 2022, atraídos por un nuevo proyecto deportivo y económico. Posteriormente, en mayo de 2023, los tres renunciaron a su condición de miembros del DP World Tour. Después de las sanciones impuestas por disputar torneos del circuito saudí sin autorización.
La normativa se creó en 2017, antes de la llegada de LIV Golf
Aquella decisión fue voluntaria y tuvo consecuencias que ahora adquieren especial relevancia. Los tres conocían, o tenían a su disposición, una normativa que llevaba años vigente. Aunque no consta que todos valorasen expresamente sus implicaciones sobre una futura capitanía.
Guy Kinnings, director ejecutivo del DP World Tour, ha sido especialmente contundente al respecto. En declaraciones al diario escocés The Scotsman, confirmó que la normativa de 2017 continúa vigente y que no existe intención de modificarla para facilitar el regreso de los antiguos jugadores de LIV Golf a la capitanía europea.
«La norma actual establece que hay que haber sido miembro de forma continua para poder optar a la capitanía. Esto se introdujo en 2017. En aquel entonces, nadie sabía qué era LIV. Todo el mundo cree que se hizo como reacción a LIV, pero la verdad es que no fue así», explicó Kinnings.
El máximo responsable del circuito europeo fue todavía más explícito sobre la posibilidad de cambiar las reglas: «Hemos hablado con el Comité del Torneo y se mantienen firmes en su postura de que esta norma debe seguir vigente. Respetamos su decisión».
Estas declaraciones complican aún más las aspiraciones de Sergio García, ya que confirman que el obstáculo no es únicamente una cuestión administrativa o económica, sino una condición de elegibilidad que el circuito europeo pretende mantener.
El caso de Sergio García resulta especialmente significativo. El castellonense es el máximo anotador histórico de la Ryder Cup, con 28,5 puntos, y su trayectoria le convertía en uno de los candidatos naturales para dirigir algún día al equipo europeo.
En definitiva, Sergio García, Poulter y Westwood tomaron sus decisiones con unas reglas ya establecidas. LIV Golf les abrió nuevas oportunidades económicas y deportivas, pero también les obligó a asumir consecuencias que pueden acompañarlos mucho después de abandonar el proyecto saudí.





