¿Sabías que… Una bola que Tiger Woods regaló a un niño se vendió por 64.124 dólares?

Tiger Woods regaló la bola a un niño de nueve años tras un bogey en el Masters de 1997. El pequeño la conservó durante 26 años

Tiger Woods, ¿Sabías que...?, Masters de Augusta,
Durante 26 años, Nexsen conservó aquel recuerdo de Tiger Woods hasta que decidió ponerlo a la venta

Hay gestos aparentemente insignificantes que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en historias extraordinarias. Eso fue precisamente lo que ocurrió con Tiger Woods durante el Masters de Augusta de 1997, cuando regaló una bola a un niño de nueve años sin imaginar que, 26 años después, aquel pequeño recuerdo alcanzaría los 64.124 dólares en una subasta.

La historia se remonta al 13 de abril de 1997. Woods, con apenas 21 años, disputaba la última jornada del Masters que acabaría convirtiéndolo en el campeón más joven de la historia del torneo.

Un bogey de Tiger Woods que valió una fortuna

En el hoyo 5 de Augusta National, Tiger Woods cometió un bogey después de enviar su segundo golpe a un búnker cercano al green. Mientras caminaba hacia el siguiente tee, se acercó a Julian Nexsen, un niño de nueve años, y le entregó la bola Titleist que acababa de utilizar.

El pequeño, que presenciaba el campeonato acompañado por su padre y unos amigos, no podía imaginar el valor que tendría aquel regalo.

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Su familia decidió conservar la bola enmarcada junto a la acreditación del Masters, las hojas con los partidos del domingo y un recorte de prensa que recogía aquel encuentro.

Mientras tanto, Tiger Woods completó una victoria histórica con 270 golpes (-18), doce menos que Tom Kite, conquistando el primero de sus quince grandes.

De un regalo de Tiger a 64.124 dólares

Durante 26 años, Nexsen conservó aquel recuerdo hasta que decidió ponerlo a la venta en abril de 2023 a través de Golden Age Auctions.

La puja comenzó en apenas 500 dólares, pero el interés de los coleccionistas disparó su precio. Después de 53 ofertas, la bola terminó adjudicándose por 64.124,40 dólares.

La pieza contaba con una procedencia especialmente documentada. Un periodista había presenciado la entrega y publicado lo sucedido al día siguiente. Además, Nexsen firmó una declaración certificando su autenticidad.

La casa de subastas incluso planteó que podría tratarse de la única bola documentada de aquella última jornada del primer grande de Woods.

Lo más curioso es que aquella pequeña fortuna no nació de un birdie, un eagle o un golpe espectacular, sino de un simple bogey.

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