Bryson DeChambeau revela las cuentas de LIV Golf, critica su gestión y sorprende con sus declaraciones sobre el PGA Tour y el futuro de LIV 2.0

Bryson DeChambeau ha roto su silencio sobre la delicada situación de LIV Golf y el futuro de su proyecto para 2027. En plena crisis financiera, y después de que numerosas estrellas hayan decidido abandonar el circuito, el estadounidense ha sorprendido con unas declaraciones en las que cuestiona la gestión económica de la organización. Desvela las cuentas de su equipo y asegura que LIV Golf 2.0 no pretende competir contra el PGA Tour.
El doble campeón del US Open abordó estas cuestiones durante una entrevista con el empresario Raj Shamani en su pódcast Figuring Out. Allí reconoció los errores cometidos por la organización, aunque reiteró su confianza en el modelo de golf por equipos.
DeChambeau revela las cuentas de Crushers GC y critica la gestión de LIV
«La organización central no estaba gestionada de manera eficaz. Ahora lo sé, pero entonces no lo sabía». Reconoció DeChambeau, que puso como ejemplo la situación económica de Crushers GC, el equipo del que es capitán.
Según explicó, durante 2025 la franquicia generó cerca de 29 millones de dólares en ingresos, frente a unos gastos de 21 millones correspondientes a jugadores, desplazamientos y otros conceptos operativos.
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Esto permitió alcanzar un EBITDA de aproximadamente ocho millones de dólares, es decir, un resultado operativo positivo antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones.
Sin embargo, el estadounidense denunció que la quiebra de LIV Golf provocó que las obligaciones económicas de la organización central acabaran trasladándose a los propios equipos.
«No estamos intentando competir contra el PGA Tour»
Pese a todo, DeChambeau mantiene su confianza en LIV Golf 2.0 y asegura que el nuevo proyecto debe construirse sobre unas bases económicas completamente diferentes.
«El modelo de negocio tiene mucho sentido. Estamos trabajando para que esta nueva versión sea financieramente viable. Queremos hacer las cosas bien y construir una liga que, ojalá, exista para siempre», afirmó.
Pero sus palabras más sorprendentes llegaron cuando abordó la relación con el circuito estadounidense: «No estamos intentando competir contra el PGA Tour. Queremos aportar valor al golf en cualquier lugar del mundo».
Un mensaje que contrasta con la rivalidad mantenida durante los últimos años entre ambas organizaciones.
Menos dinero garantizado, pero mayor control para los jugadores
DeChambeau también reconoció que los millonarios contratos iniciales respondían, en parte, a la ausencia de poder de decisión de los golfistas sobre la gestión del circuito.
Ahora, el planteamiento sería prácticamente el contrario: menos dinero garantizado a cambio de un mayor control sobre la organización.
«Esta vez es casi lo opuesto. Realmente no estamos cobrando, pero sí tenemos el control de la gestión», explicó.
Sus declaraciones llegan mientras LIV Golf intenta reorganizarse después de acogerse al Capítulo 11 de la ley estadounidense de quiebras y perder a numerosas figuras, entre ellas Jon Rahm y Sergio García.
DeChambeau mantiene así su apuesta por el futuro de LIV 2.0, aunque todavía queda por demostrar que el nuevo modelo pueda garantizar la supervivencia económica de la competición.





