Asterisk Talley, 46 hoyos sin bogeys hasta que llegó el cruel cuádruplebogey en el 12

Asterisk Talley acabó entre lágrimas tras quedarse sin título en el Augusta National después de jugar los primeros 46 hoyos sin errores

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La estadounidense había firmado un ejercicio de control y madurez extraordinario; 46 hoyos sin cometer un solo bogey

El Augusta National Women’s Amateur volvió a demostrar por qué el hoyo 12, el temido Golden Bell, es uno de los escenarios más imprevisibles del golf mundial. Allí, donde tantas historias han cambiado en cuestión de segundos, Asterisk Talley vio cómo se escapaba el torneo tras una semana prácticamente perfecta.

La estadounidense había firmado un ejercicio de control y madurez extraordinario; 46 hoyos sin cometer un solo bogey. Pero el destino empezó a torcerse precisamente en ese par 3. Antes incluso del desenlace dramático, Talley anotó en el 11 su primer bogey de la semana; una señal de alerta en el punto más delicado del recorrido. Sin embargo, el golpe definitivo llegó poco más tarde.

Aun así, he jugado bien hoy, aunque ese hoyo me atrapó. Sé qué tipo de golfista soy

Con el viento arremolinándose sobre Rae’s Creek, Talley optó por un hierro 8 buscando no quedarse corta en un hoyo traicionero. La bola voló más de lo previsto y terminó en el búnker trasero. Desde allí comenzó una secuencia que resume la crueldad de Augusta: su salida de arena se fue larga, cruzó el green y acabó en el agua.

Lejos de cambiar de estrategia, decidió dropar en el propio búnker, una elección poco habitual. “Pensé que, como podíamos rastrillar la arena, quizá podríamos dejarla menos dura”; explicó después. Pero la bola quedó hundida. El siguiente golpe volvió a acabar en el agua.

El paseo de vuelta por el icónico puente del 12 se convirtió en uno de esos momentos que definen carreras. Talley cerró el hoyo con un devastador cuádruplebogey (7) que la apartó de la lucha por el título y la relegó finalmente a un empate por la cuarta posición tras firmar 75 golpes.

El golpe fue tan duro como inevitable. Al terminar su vuelta, Talley no pudo contener las lágrimas. En el green del 18 le esperaba su amigo de la infancia, Bryson DeChambeau, con un abrazo y palabras de ánimo. Poco después, una leyenda como Annika Sorenstam quiso arroparla con un mensaje directo. “Eres la mejor jugadora aquí. No dejes que esto te afecte. No dejes que te derrumbe”.

La joven golfista acabó rompiéndose frente a sus padres, junto al histórico roble de la Casa Club, en una imagen que refleja la dimensión emocional de Augusta. Aun así, compareció ante los medios con entereza, respondiendo a todas las preguntas pese a la emoción.

Estoy un poco emocionada, no solo porque no lo conseguí hoy, sino porque todo el mundo es muy cercano y es duro que tengan que ver esto”, reconoció Asterisk Talley. “Aun así, he jugado bien hoy, aunque ese hoyo me atrapó. No define quién soy como jugadora. Sé qué tipo de golfista soy”.

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