Bryson DeChambeau se presenta no solo como uno de los pegadores más temidos, sino como uno de los grandes favoritos a ganar el Masters

En el corazón de Augusta National Golf Club, donde cada golpe se mide entre historia y gloria; Bryson DeChambeau llega al Masters 2026 con la sensación de estar más cerca que nunca de la Chaqueta Verde. Pocos jugadores han mostrado una trayectoria tan ascendente en los últimos años; en sus últimas ocho rondas en Augusta se ha mantenido siempre entre los seis primeros, incluyendo aquella batalla dominical de 2025 frente al eventual campeón Rory McIlroy.
Y, sin embargo, lo más inquietante para sus rivales es que aún hay margen de mejora. DeChambeau ha demostrado dominio desde el tee -liderando junto a McIlroy la distancia de drive en 2025-, pero su promedio en los pares 5, de 4,71 en las últimas cuatro ediciones, apenas supera la media del campo. Incluso desde posiciones privilegiadas; ha cedido golpes en su juego de aproximación en tres de los últimos cuatro Masters.
En sus últimas ocho rondas en Augusta se ha mantenido siempre entre los seis primeros
Consciente de ello, el estadounidense -militante en la LIV Golf League; ganador de forma consecutiva en los dos últimos torneos, Singapur y Sudáfrica- ha trabajado incansablemente en sus hierros. El año pasado probó una nueva configuración que añadía peso en la punta de la cabeza del palo; ayudando a corregir los impactos de talón y a potenciar su característico golpe de derecha a izquierda, siempre desafiado por las onduladas calles de Augusta. Como él mismo admitió el pasado año; “Si hubiera tenido un juego de hierros mínimamente bueno esta semana; el resultado habría sido muy diferente”.
Pero DeChambeau es mucho más que potencia y técnica. El dos veces campeón del US Open ha ganado paciencia y control, fruto de retos dentro y fuera del campo; incluyendo la creación de contenido que le obliga a dominar emociones mientras empuja sus límites. Su mejora en la velocidad de los putts, especialmente de larga distancia, completa una versión más madura y completa de su juego.
Como el mismo dijo el pasado mes de abril. “Aprendí mucho y estoy listo para afrontar el desafío nuevamente”.
Nunca ha estado tan cerca. Augusta espera, implacable y eterna, y DeChambeau se presenta no solo como uno de los pegadores más temidos del circuito, sino como un contendiente capaz de transformar la experiencia, la paciencia y la precisión en su primer gran triunfo en la Chaqueta Verde. En 2026, su historia en Augusta podría dejar de ser promesa… y convertirse en leyenda.
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Fuente: The Masters





