Jon Rahm reconoció en la rueda de prensa previa al LIV Singapore que vivió días de tensión intentando ayudar a varios jugadores a abandonar Dubai

La victoria lograda por Jon Rahm la semana pasada en Hong Kong no solo supuso el final de una larga espera sin triunfos; sino que añadió un nuevo capítulo internacional a su carrera. Con ese éxito, el golfista de Barrika ha ganado ya en ocho países distintos, un dato que inevitablemente invita a comparaciones con otros grandes referentes del golf español como Sergio García, que acumula triunfos en 18 países, o el legendario Seve Ballesteros, que superó la veintena.
Rahm reconoció en la rueda de prensa previa al LIV Golf Singapore; que nunca había reflexionado demasiado sobre ese aspecto de su palmarés. “La verdad es que nunca lo había pensado de esa manera”; explicó el español, que sí admite haberlo mirado alguna vez desde la perspectiva de los continentes. “Lo único en lo que había pensado es en cuántos continentes puedes ganar. Nunca he jugado en África ni en Sudamérica, así que eso siempre ha sido un límite”.
“Pensaba que ocho países era mucho hasta que mencionaste que Sergio tiene 18 y Seve más de 20"
El vasco valoró especialmente la oportunidad que ofrece el calendario actual de competir en todo el mundo y espera seguir ampliando esa lista. “Pensaba que ocho países era mucho hasta que mencionaste que Sergio tiene 18 y que Seve tenía más de 20. Es impresionante. Ojalá pueda seguir sumando”.
El buen momento de forma del campeón del LIV Golf Hong Kong también invita a mirar hacia el primer Grande del año, The Masters Tournament, aunque Rahm prefiere mantener los pies en el presente. “Parece que pensáis que el Masters es mañana”; bromeó. “Esta semana estamos aquí en Singapur, la próxima en Sudáfrica y aún quedan dos semanas más. Ya pensaré en Augusta cuando llegue el momento”. Aun así, el español admitió que ciertas rutinas de preparación en los torneos actuales también sirven como parte del trabajo de cara al major de abril.
La victoria en Hong Kong tuvo además un contexto especialmente complejo fuera del campo. Jon Rahm reconoció que vivió días de tensión intentando ayudar a varios jugadores a abandonar Dubai en medio de una situación delicada, algo que le mantuvo pendiente durante horas del seguimiento de sus vuelos. “Hasta que aterrizaron el miércoles y los vi en persona, todavía había nervios. Estuve prácticamente toda la noche mirando el rastreador del vuelo para asegurarme de que despegaban y estaban bien”.
Pese a todo ese ruido externo, el español logró mantener la concentración y cerrar el triunfo, algo que atribuye a la capacidad de separar lo importante. “Como en cualquier trabajo, tienes que aprender a compartimentar las cosas. Hay cosas que no puedo controlar y, si no puedo controlarlas, no debería preocuparme por ellas”; explicó. Rahm insistió además en poner en perspectiva algunas polémicas del golf profesional actual. “Hay problemas reales en el mundo. Estar de acuerdo o en desacuerdo con el DP World Tour es, al final, un problema del primer mundo”.
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