La situación de Cameron Smith añade un matiz especialmente preocupante: el australiano encadena 6 cortes fallados consecutivos en Majors

En el Masters de Augusta 2026, la actuación de los jugadores de LIV Golf –LIVers– ha vuelto a quedar bajo el foco tras un inicio de torneo complicado que ha desembocado en un balance desigual; solo cinco de sus diez representantes lograron superar el corte, en una participación que había generado grandes expectativas antes del inicio del torneo.
Entre los supervivientes figuran Jon Rahm; Sergio García; Tyrrell Hatton; Dustin Johnson y Charl Schwartzel; mientras que Bryson DeChambeau; Cameron Smith; Bubba Watson; Carlos Ortiz y Tom McKibbin se han quedado fuera del fin de semana; tras dos jornadas marcadas por la falta de consistencia en un Augusta especialmente exigente.
Las críticas no han tardado en llegar desde el entorno del golf estadounidense
En el caso de DeChambeau, uno de los grandes focos mediáticos del torneo y uno de los grandes favoritos a comienzos de semana, su eliminación llegó tras un triplebogey en el 18 que certificó un desenlace amargo pese a haber llegado con dos victorias recientes en el circuito LIV.
La situación de Cameron Smith añade un matiz especialmente preocupante: el australiano encadena ya seis cortes fallados consecutivos en los Majors, prolongando una racha muy alejada de su estatus como campeón del Open Británico. A ello se suma la decepción de Bubba Watson, doble ganador de la Chaqueta Verde, y de Carlos Ortiz y Tom McKibbin, compañero de equipo de Jon Rahm en Legion XIII, que no han podido prolongar su estancia en el torneo.
Las críticas no han tardado en llegar desde el entorno del golf estadounidense. El analista y exjugador Brandel Chamblee, uno de los voces más duras con el LIV Golf en los últimos años; ha señalado que el rendimiento de las estrellas del circuito saudí en Augusta refleja una preocupante tendencia.
El comentarista ha cuestionado de forma reiterada las estadísticas y el nivel competitivo de la LIV Golf League; y en su podcast ha afirmado que los datos de sus jugadores son “de risa”; en referencia a su rendimiento frente al PGA Tour y a su dificultad para mantener estándares de élite en escenarios como el Masters.
En este contexto, el arranque del torneo refuerza la percepción de que Augusta sigue siendo un examen sin concesiones, donde la presión, la precisión y la adaptación al campo marcan diferencias, más allá del nombre o el estatus previo de cada jugador.
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