Lejos de buscar excusas, Jon Rahm asumió toda la responsabilidad. “No hay ninguna excusa. La culpa obviamente es mía, algo he hecho mal”

El arranque de Masters de Augusta 2026 dejó una imagen poco habitual; la de Jon Rahm lejos de la pelea y visiblemente frustrado. El campeón de 2023 cerró la primera jornada con su peor tarjeta en diez participaciones en el Augusta National Golf Club, tras firmar una ronda sin birdies, con cuatro bogeys y un doblebogey que le relegan a la parte baja de la clasificación.
El “León de Barrika” no encontró soluciones en ningún momento del recorrido, especialmente en los greenes, donde su rendimiento fue determinante para explicar la debacle. “Ha sido todo. Todo, todo igual de mal”; resumía con crudeza Rahm tras entregar su tarjeta, evidenciando una de esas jornadas en las que nada funciona.
“He jugado tan bien hasta hoy que es lo que me fastidia más que otra cosa”, afirmó Rahm
El vasco reconoció que el problema fue global, tanto en la generación de oportunidades como en la ejecución. “Las dos. He tenido opciones y no he pegado los golpes. Y luego, las pocas que he tenido, los que he tirado bien no han entrado”. Una falta de acierto que le obliga ahora a reaccionar con urgencia si quiere mantenerse en el torneo.
Lejos de buscar excusas, Jon Rahm asumió toda la responsabilidad. “No hay ninguna excusa. La culpa obviamente es mía, algo he hecho mal”. El español, que llegaba en buen momento de juego, lamentó especialmente ese contraste. “He jugado tan bien hasta hoy que es lo que me fastidia más que otra cosa”.
Sobre las condiciones del campo, el vizcaíno fue claro; el Augusta National está mostrando una cara especialmente exigente desde el primer día. “Con la temperatura y el viento que hemos tenido, es de lo más difícil que lo he visto. Está así de duro y rápido”; explicó, comparando incluso el estado de los greenes con el de un domingo de competición.
Con el corte en el horizonte, Rahm ya piensa en una necesaria reacción inmediata. “Mañana tengo que hacer bajo par. No sé en qué estará el corte, pero mínimo voy a tener que hacer dos o tres menos para tener opciones”; señaló, antes de admitir que necesita tiempo para resetear: “Dame media horilla más para calmarme y ya me puedo concentrar en mañana”.
En un día para el olvido, el único consuelo que encontró fue evitar un resultado aún más abultado. “Lo único bueno es que no he hecho 80”. Un pequeño alivio dentro de una jornada que le obliga a una de esas remontadas que definen a los campeones si quiere seguir con vida en Augusta.
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