¿Qué ocurriría si Jon Rahm ganase el Scottish Open; torneo compartido por el PGA Tour siendo jugador de LIV y miembro del DP World Tour?

Jon Rahm añadirá una nueva pieza a su complejo calendario de 2026. Según adelantó Sean Zak en Redes Sociales, el español disputará en julio el Genesis Scottish Open; un movimiento con mucho más trasfondo del que aparenta ya que será el quinto torneo comprometido para mantener su membresía del DP World Tour.
La presencia del vizcaíno en Escocia no responde únicamente a una cuestión competitiva. Tras alcanzar un acuerdo con el circuito europeo -que incluye el pago de multas derivadas de conflictos de calendario con LIV y una serie de participaciones obligatorias- Rahm necesita cumplir con los requisitos pactados para seguir siendo miembro en regla del DP World Tour y conservar intacto su camino hacia la Ryder Cup 2027 en Adare Manor.
Pero el anuncio ha destapado una cuestión mucho más llamativa; ¿Qué ocurriría si Jon Rahm ganase el Scottish Open; torneo compartido por el PGA Tour siendo jugador de LIV y, al mismo tiempo, miembro del DP World Tour?
La presencia del vizcaíno en Escocia no responde únicamente a una cuestión competitiva
El escenario tiene múltiples capas. Rahm ya no es miembro del PGA Tour tras su marcha al LIV Golf; aunque sí puede aparecer en determinados torneos por diferentes vías de acceso -Majors, invitaciones o eventos compartidos como es el caso-. A la vez; su nuevo acuerdo le devuelve plenamente al ecosistema del DP World Tour.
Ahí emerge la zona gris reglamentaria. Una victoria en un evento del PGA Tour por parte de un golfista del LIV Golf supondría un caso prácticamente inédito en plena fractura del golf profesional ¿Podría Jon Rahm hacer uso de los beneficios asociados a ese triunfo? ¿Los aceptaría? ¿Cómo encajaría el PGA Tour el éxito de un jugador ligado al LIV pero con membresía activa del circuito europeo; su principal socio estratégico? No existe todavía una respuesta clara; pero la posibilidad empieza a ganar peso.
Por ahora, lo seguro es que el Scottish Open se convierte en mucho más que una parada previa a The Open. Para Rahm representa un paso esencial en su hoja de ruta con el DP World Tour… y, quizá, el punto de partida de uno de los debates reglamentarios más fascinantes del golf moderno.
Por cierto, si alguien piensa en Brooks Koepka y su triunfo en el PGA Championship 2023 como precedente, conviene introducir un matiz importante: aquello ocurrió en un ecosistema muy distinto al actual. LIV Golf apenas consolidaba su irrupción y todavía no se había dibujado el complejo tablero de alianzas, sanciones, membresías y equilibrios institucionales que hoy rodea a los circuitos. Y sobre todo, el peso competitivo; político e institucional de la gira saudí poco tiene que ver con el que tiene hoy. En otras palabras: el contexto de entonces y el de ahora juegan en ligas muy diferentes.
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