«Empecé a hablar con Gemini intentando entender qué podía ayudar a que el palo rotara de forma natural«, afirmó Bryson DeChambeau

La inteligencia artificial se ha convertido en el último aliado de Bryson DeChambeau. El estadounidense, conocido por su constante búsqueda de respuestas a través de la ciencia, la tecnología y los datos; reveló tras el LIV Golf Korea que recurrió a una IA para intentar corregir los problemas de swing que le acompañaron durante buena parte de la semana.
DeChambeau, que terminó tercero en la clasificación individual y celebró además el triunfo por equipos de Crushers GC; reconoció que vivió un torneo de sensaciones cambiantes. Tras un inicio explosivo, con seis bajo par en sus diez primeros hoyos; su juego se desajustó de forma notable.
“Al comienzo de la primera ronda me sentía genial. El swing estaba sincronizado, pero luego empezó a descoordinarse y notaba que mis manos se adelantaban demasiado. Eso continuó durante las dos rondas siguientes y fue muy frustrante”; explicó.
La solución, según explicó DeChambeau, llegó posteriormente, ya lejos del campo de prácticas
Lejos de resignarse, el estadounidense intensificó su búsqueda de soluciones. Horas de prácticas, pruebas técnicas… y una conversación con inteligencia artificial. “Anoche estuve hablando bastante con una IA, repasando diferentes principios de física sobre qué hace que el palo rote correctamente”; confesó.
Fiel a su perfil de golfista obsesionado con la mecánica del swing; DeChambeau detalló que exploró conceptos relacionados con el alpha torque, el gamma torque, la presión del grip y la tensión en las manos para intentar entender por qué no conseguía cerrar la cara del palo con normalidad.
La búsqueda continuó incluso después de una frustrante sesión nocturna en el campo de prácticas. Un reportero lo encontró entrenando ya entrada la noche, entre las 19:30 y las 20:00. “Estaba golpeando el palo contra el suelo intentando averiguar qué hacer. Estaba frustrado. Había probado de todo con mi cuerpo”; admitió.
La solución, según explicó, llegó posteriormente, ya lejos del campo de prácticas y tras consultar con Gemini; la inteligencia artificial de Google. “Empecé a hablar con Gemini intentando entender qué podía ayudar a que el palo rotara de forma natural. Sentía que las manos iban constantemente hacia delante y no conseguía hacer girar el palo”; señaló.
La conclusión fue aparentemente sencilla: reducir la tensión y aflojar la presión del grip. “Comprendí que simplemente necesitaba relajar la presión del grip y dejar que el movimiento se produjera de forma natural”.
El ajuste dio resultado en la ronda final. DeChambeau aseguró sentirse incluso mejor que en el arranque del torneo y valoró positivamente su capacidad para rescatar un tercer puesto pese a las dificultades. “Estoy orgulloso de cómo perseveré para terminar tercero prácticamente sin tener nada”.
Más allá del resultado, sus declaraciones vuelven a retratar a uno de los perfiles más singulares del golf moderno; un jugador dispuesto a buscar respuestas no solo en el campo de prácticas, sino también en algoritmos; modelos físicos e inteligencia artificial para encontrar el swing perfecto.
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