El circuito LIV Golf se acoge al «Chapter 11», busca capital de BC Partners y pretende resurgir en 2027 con los jugadores como dueños

LIV Golf ha dado el paso más trascendental desde su nacimiento en 2022. El circuito se ha acogido voluntariamente al «Chapter 11 (Capítulo 11)» de la legislación estadounidense.
La compañía ha iniciado así un proceso judicial de reestructuración ante el Tribunal de Bancarrota del Distrito de Nueva Jersey. El objetivo no es liquidar LIV Golf, sino mantenerlo operativo mientras transforma completamente su estructura financiera y de propiedad.
La operación llega después de que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí, PIF, retirara su respaldo financiero continuado al proyecto.
LIV Golf busca sobrevivir con una estructura completamente diferente
LIV Golf ha alcanzado un acuerdo de apoyo a la reestructuración con BC Partners Credit. Esta compañía deberá convertirse en una pieza fundamental de la nueva etapa.
El proyecto contempla una recapitalización y la entrada de nuevos inversores cuando LIV Golf salga del «Capítulo 11».
Mientras tanto, PIF facilitará 49,6 millones de dólares mediante financiación DIP. Esa cantidad permitirá mantener determinadas operaciones durante el procedimiento judicial. Sin embargo, la nueva gira podría tener una estructura muy distinta de la conocida hasta ahora.
La compañía asegura que los jugadores podrían convertirse en propietarios mayoritarios del circuito. LIV reconoce que mantiene negociaciones avanzadas con ellos. “Este proceso nos proporciona la estructura y el tiempo para buscar una operación histórica”, explicó el CEO de LIV, Scott O’Neil.
El dirigente añadió que pretenden comenzar “el próximo capítulo de LIV Golf” con un modelo centrado en aficionados y jugadores. Además, O’Neil reconoció que todavía queda “mucho por conseguir durante los próximos meses”.
Jon Rahm aparece como el principal acreedor entre los jugadores
La presentación judicial también ha permitido conocer parte de la situación financiera de LIV. La compañía declara activos estimados entre 100 y 500 millones de dólares. Sin embargo, sus pasivos se sitúan entre 500 y 1.000 millones.
Entre sus principales acreedores aparecen algunas de las grandes estrellas contratadas por la hasta ahora liga árabe durante estos últimos años.
Jon Rahm encabeza la relación de jugadores, con una reclamación no garantizada cercana a los 7,5 millones de dólares. También aparecen Bryson DeChambeau, Dustin Johnson, Cameron Smith y Tyrrell Hatton entre los principales acreedores de la compañía.
Estas cifras corresponden a reclamaciones incluidas en el proceso judicial. Por tanto, no representan necesariamente el valor completo pendiente de sus contratos.
Precisamente, el futuro contractual de los jugadores será una de las cuestiones fundamentales durante la reestructuración.
El objetivo: un nuevo LIV Golf en 2027
LIV Golf pretende completar el proceso judicial y abandonar el «Capítulo 11» a comienzos de 2027.
Para entonces, BC Partners Credit y otros posibles inversores minoritarios aportarían financiación para capitalizar la compañía reorganizada.
El plan necesitará todavía la aprobación del tribunal y de los diferentes acreedores implicados.
Por tanto, LIV Golf no desaparece actualmente, aunque la organización que nació respaldada por miles de millones saudíes afronta una transformación histórica.
El circuito quiere sobrevivir. Sin embargo, el nuevo circuito de 2027 podría parecerse muy poco al que revolucionó el golf profesional desde 2022.





