Ari Emanuel desvela que Mickelson y DeChambeau buscaron financiación para crear una liga alternativa sin enfrentarse directamente al PGA Tour

La profunda crisis que atraviesa LIV Golf, inmerso en un proceso de reorganización que mantiene en el aire su futuro, ha recuperado una historia que podría haber cambiado por completo el rumbo del golf profesional. Phil Mickelson y Bryson DeChambeau intentaron impulsar una competición alternativa al PGA Tour con una inversión de 1.000 millones de dólares, pero sin recurrir al dinero de Arabia Saudí.
Así lo ha explicado Ari Emanuel, uno de los empresarios más influyentes del deporte y el entretenimiento estadounidense, durante una entrevista en The Golfer’s Journal. El ejecutivo, máximo responsable de TKO Group, ha recordado cómo ambos jugadores contactaron con él antes de que el Fondo de Inversión Pública saudí (PIF) terminara financiando LIV Golf.
«Recibimos una llamada de Phil y Bryson, creo que antes de los saudíes. Y dije que sí, que estaba dentro. Pensé que aquello podía ser increíble», aseguró Emanuel, quien consideraba que existía una oportunidad de transformar el golf profesional mediante una competición por equipos.
Sin embargo, su planteamiento difería notablemente del modelo que finalmente provocó una guerra abierta entre LIV Golf y el PGA Tour.
«Yo lo habría hecho de otra manera, sin una situación de confrontación», reconoció el empresario. Su idea pasaba por alcanzar un acuerdo con el circuito estadounidense y desarrollar una estructura similar a la Premier League inglesa.
El PGA Tour frenó una inversión de 1.000 millones
La propuesta de Mickelson y DeChambeau llegó hasta Egon Durban, uno de los máximos responsables de Silver Lake y entonces presidente de Endeavor, compañía dirigida por Emanuel y vinculada a importantes organizaciones deportivas.
Según explicó el empresario en unas declaraciones realizadas originalmente en mayo de 2023. Endeavor estaba dispuesta a estudiar una inversión de 1.000 millones de dólares que habría sustituido la financiación saudí.
Pero aquella operación de nunca llegó a materializarse. Emanuel aseguró que desde el entorno del PGA Tour solicitaron que no siguieran adelante con el proyecto.
«Tenemos muchos negocios con Jay Monahan. No quería perjudicarle», explicó entonces, en referencia al que fuera comisionado del circuito estadounidense.
La decisión terminó cerrando una puerta que, de haberse abierto, podría haber cambiado la historia reciente del golf.
Una historia que cobra fuerza con la crisis de LIV Golf
Las declaraciones reaparecen en un momento especialmente delicado para LIV Golf, que busca garantizar su continuidad mediante una profunda reestructuración económica y deportiva.
Con BC Partners como posible nuevo inversor, el proyecto contempla una financiación de 300 millones de dólares y una mayor participación de los jugadores en la propiedad de la competición.
Sin embargo, las dudas sobre el futuro de algunas de sus principales estrellas y las dificultades para asegurar su calendario de 2027 mantienen abierta la incertidumbre.
La paradoja resulta evidente. Mientras LIV Golf intenta encontrar un modelo sostenible después de recibir miles de millones de dólares de Arabia Saudí, ahora se conoce con más detalle que Mickelson y DeChambeau. Intentaron impulsar una alternativa con capital estadounidense. Y sin necesidad de enfrentarse al PGA Tour.
Una oportunidad que nunca llegó a concretarse y que, vista la situación actual, invita a preguntarse cómo habría evolucionado el golf profesional si aquella inversión de 1.000 millones hubiera salido adelante.





