Harrison Ford sobrevivió a un accidente aéreo en California tras un fallo de motor en su avión que le obligó a aterrizar en un campo de golf

Pasaban unos minutos de la medianoche en España de un día de junio de 2015 cuando el silencio informativo se rompía con una noticia tan inesperada como inquietante; una de las grandes leyendas de Hollywood; Harrison Ford; había sufrido un accidente aéreo… en pleno campo de golf.
El protagonista de sagas eternas como La Guerra de las Galaxias o Indiana Jones; se había visto obligado a realizar un aterrizaje de emergencia mientras pilotaba un Ryan Aeronautical ST3KR, un avión de entrenamiento de la Segunda Guerra Mundial. El desenlace tuvo lugar en el Penmar Golf Course, en Mar Vista (California); a escasos kilómetros del aeropuerto de Santa Mónica, punto habitual de partida de sus vuelos.
Tenía sangre por toda la cara. Dos médicos le atendieron allí mismo”; contaba a NBC un testigo
Según confirmaba el Departamento de Bomberos de Los Ángeles, Harrison Ford era el único ocupante del aparato. Minutos después del impacto, fue evacuado al Hospital de Santa Mónica, donde quedó ingresado. Las primeras informaciones, dentro de la gravedad del suceso, invitaban al optimismo.
“Harrison pilotaba un avión antiguo que tuvo un problema en el motor poco después del despegue. No tuvo otra opción más que realizar un aterrizaje forzoso. Sus heridas no son graves y los médicos esperan una recuperación total”; explicó su portavoz. El relato desde el propio campo añadía dramatismo a la escena. “Tenía sangre por toda la cara. Dos médicos le atendieron allí mismo”; contaba a NBC News un testigo presencial.
No era la primera vez que Harrison Ford desafiaba al destino en el aire. Apasionado de la aviación y figura habitual en el aeropuerto de Santa Mónica -donde posee su propio hangar-, Ford ya había sufrido otros incidentes. Un accidente con un avión de seis plazas en Nebraska en el año 2000, o un percance en helicóptero un año antes, cerca de Los Ángeles.
Con el paso del tiempo, aquel episodio en el campo de golf quedó como una de esas historias improbables que parecen escritas por un guionista. Una estrella de cine, un avión histórico y un fairway convertido en pista de emergencia. Fiel a su carácter, el propio Harrison Ford siempre restó hierro a estos episodios, bautizándolos con una sonrisa como simples “aterrizajes duros”.
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