Robert MacIntyre tras su incidente en el Masters: «¿Podría volver a pasar? Probablemente»

No puedo ser uno de esos jugadores que hace doblebogey y sonríe al público. No va conmigo, nunca lo será”; afirmó Robert MacIntyre

Robert MacIntyre, Masters de Augusta,
Robert MacIntyre y su gesto «obsceno» durante el pasado Masters

El escocés Robert MacIntyre ha salido al paso de la polémica generada durante el pasado Masters Tournament por su actitud para ofrecer su versión de lo ocurrido, rebajando considerablemente el alcance del incidente.

El zurdo, que no superó el corte tras rondas de 80 y 71 golpes, explicó que no recibió ninguna reprimenda formal por parte de miembros de Augusta, sino un simple aviso del comité de reglas. “No escuché nada de nadie con Chaqueta Verde, solo del Comité de Reglas cuando estaba en la zona de entrega de tarjetas”; aseguró, restando dramatismo a una situación que había sido interpretada como más grave.

Cuando estoy en ese estado mental, puedo explotar y luego dejarlo ir. No me afecta

MacIntyre, sin embargo, no esquivó la autocrítica, aunque defendió su manera de competir. “Pensé que lo que hice fue bastante moderado, pero no estoy orgulloso. Llevo el corazón en la manga, compito al máximo nivel y doy todo lo que tengo”; reconoció. El escocés admitió que episodios así pueden repetirse. “¿Podría volver a pasar? Probablemente”. Una declaración que refuerza su perfil de jugador intenso, capaz de explotar emocionalmente en el campo, pero también de resetear con rapidez.

De hecho, el propio Robert MacIntyre explicó que esa gestión de la frustración forma parte de su rendimiento competitivo. Recordó un episodio reciente en Bay Hill, donde tras un doblebogey llegó a “estar absolutamente fuera de sí”; pero cerró el recorrido bajo par en uno de los tramos más exigentes del circuito. “Cuando estoy en ese estado mental, puedo explotar y luego dejarlo ir. No me afecta”; señaló. Para él, contener la ira es incluso peor. “Si lo guardas, acaba explotando más”.

Lejos de disculparse en exceso o prometer un cambio radical, el escocés dejó claro que su personalidad no va a modificarse. “No puedo ser uno de esos jugadores que hace doblebogey y sonríe al público. No va conmigo, nunca lo será”; sentenció. Un mensaje que, más allá de la polémica puntual en Augusta, reafirma su identidad competitiva en la élite del golf mundial.

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