¿Sabías que… Hubo bolas radioactivas que prometían más distancia y se rastreaban con Geiger?

La empresa Oak Ridge Atom Industries (Tennessee, EE. UU.) produjo las llamadas Energized Golf Balls (bolas radioactivas) entre 1964 y 1968

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Estas bolas radioactivas eran irradiadas con cobalto-60 gamma en un proceso controlado por la compañía

En la década de 1930, perder una bola de golf no era solo un contratiempo; para jugadores como el ingeniero y aficionado William Davidson, podía convertirse en un verdadero quebradero de cabeza. Entre estanques traicioneros y maleza densa, cada golpe fallido se transformaba en una mini tragedia. Cansado de buscar sus bolas como si fueran tesoros perdidos, Davidson probó de todo; imanes, marcadores flotantes, luces químicas… hasta que dio con una idea que hoy nos parece de ciencia ficción; la bola de golf radioactiva.

Estas bolas fueron incluso entregadas como souvenirs en la cumbre del G-7 de 1995 en Halifax, Canadá

Davidson creó una bola con un núcleo de radio recubierto de caucho; diseñado para que se pudiera detectar con un contador Geiger, incluso si caía bajo el agua o entre la vegetación. Aunque el riesgo de radiación era bajo, llevar varias de estas bolas durante una ronda no era exactamente lo que hoy consideraríamos seguro. Aun así, su invento entró en los anales del golf como uno de los experimentos más insólitos de la historia del deporte.

El experimento de Davidson fue solo el inicio. En los años 60, la empresa Oak Ridge Atom Industries (Tennessee, EE. UU.) produjo las llamadas Energized Golf Balls entre 1964 y 1968. Estas bolas eran irradiadas con cobalto-60 gamma en un proceso controlado por la compañía, que contaba con su propia fuente radiactiva de 10 curies bajo un blindaje de plomo de 800 libras en su laboratorio.

“Mayor distancia y vida más larga” a las bolas

La empresa afirmaba que la irradiación otorgaba mayor compresión al núcleo; “mayor distancia y vida más larga” a la bola, además de ofrecer un producto de la más alta calidad. Algunos ejemplares incluso quedaron deformados por la radiación, probablemente debido a una exposición no uniforme, convirtiéndose en curiosidades únicas para coleccionistas.

Más adelante, en los años 90, Atomic Energy of Canada produjo otra versión irradiada mediante haz de electrones, que mejoraba la estructura molecular del núcleo de caucho y aumentaba hasta un 10 % la distancia de los drives. Estas bolas fueron incluso entregadas como souvenirs en la cumbre del G-7 de 1995 en Halifax, Canadá.

Hoy, estas bolas radioactivas son más una anécdota histórica que un instrumento de juego; reflejando hasta dónde puede llegar la creatividad humana cuando la pasión por el golf se mezcla con la curiosidad científica… y un toque de locura. Entre inventos de ingenieros obsesionados y empresas que exploraban la radiación con fines comerciales, las bolas de golf luminosas y energizadas dejaron una marca imborrable en la historia del deporte y la ciencia.

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