Scott O’Neil, CEO de LIV Golf confirma avances con inversores, admite meses difíciles y apuesta por una liga sostenible y abierta a otros circuitos

Scott O’Neil ha dibujado el futuro de LIV Golf antes del último torneo de la temporada 2026. El máximo responsable del circuito reconoció las dificultades recientes, aunque mostró plena confianza en la continuidad del proyecto. Además, confirmó que las negociaciones para incorporar nueva inversión están avanzadas. “Estamos muy avanzados hacia una transacción”, aseguró O’Neil durante su comparecencia. Sin embargo, evitó establecer una fecha concreta para cerrar el acuerdo.
LIV Golf ya dispone de una hoja de términos firmada por un inversor principal. Asimismo, existen otros socios estratégicos interesados en participar en la operación. El dirigente considera que el circuito se encuentra ante “un punto de inflexión realmente especial”. Por ello, quiere dejar atrás varios años marcados por la división del golf profesional. “Es hora de avanzar. Pongamos de nuevo al golf en primer lugar”, afirmó.
Un LIV Golf con mayor disciplina comercial
El futuro de LIV Golf también estará marcado por un cambio profundo en su modelo económico. Scott O’Neil reconoció que durante los primeros años existió una política de gasto mucho más agresiva. “Al menos por reputación, se gastaba con algo más de libertad de lo que se gastará en el futuro”, explicó. Ahora, la organización pretende aplicar una mayor disciplina comercial y controlar especialmente sus costes.
Además, O’Neil aseguró que su equipo ha desarrollado un nuevo plan empresarial. El objetivo pasa por construir una liga sostenible y conseguir que sus equipos también sean rentables. “Hemos creado la oportunidad de tener una liga rentable y continuar teniendo equipos rentables”, señaló.
Otro cambio importante afectará directamente a los jugadores. LIV Golf trabaja para convertirse en una liga cuya propiedad mayoritaria quede en manos de sus propios golfistas. Así, los jugadores podrían obtener participación accionarial y recuperar una mayor parte de sus derechos comerciales.
O’Neil también reconoció que retener a las grandes figuras será fundamental. “Sin los jugadores, eso se vuelve muy difícil”, admitió sobre la nueva inversión. No obstante, confía en contar con una “masa crítica” de estrellas para impulsar la siguiente etapa.
“Completar, no competir”
La relación con el resto de circuitos será otro de los grandes desafíos. Scott O’Neil resumió su filosofía con una idea: “Completar, no competir”. Según el dirigente, LIV Golf no pretende sustituir ni restringir a otros Tours. Por el contrario, quiere que sus jugadores puedan competir en otras pruebas cuando cumplan los requisitos necesarios.
“No deberíamos vivir en un mundo donde un grupo de golfistas tenga restricciones únicas para jugar en otros lugares”, defendió. Además, LIV quiere crear vías para que jugadores externos puedan acceder a sus propios torneos.
Sin embargo, O’Neil lanzó también una advertencia. Si otros circuitos no ofrecen suficientes oportunidades a sus jugadores, LIV creará nuevas pruebas alrededor de su calendario. “Si no es así, simplemente construiremos eventos. Así de sencillo”, afirmó.
Scott O’Neil no descarta ningún escenario
El CEO también respondió a las dudas sobre la situación financiera de LIV Golf. Durante la rueda de prensa aparecieron cuestiones sobre proveedores pendientes de pago, demandas y reducción de premios. O’Neil reconoció que los últimos meses “han sido extremadamente difíciles”. Aun así, reiteró su optimismo y destacó el apoyo de patrocinadores, inversores y jugadores.
Incluso respondió a una pregunta directa sobre una posible bancarrota. “No creo que descartemos ninguna opción”, señaló Scott O’Neil. Sin embargo, insistió en que todos los esfuerzos están centrados actualmente en completar la entrada de nuevos inversores. “Tenemos trabajo que hacer. Tenemos cosas que debemos conseguir. Hay obstáculos que debemos superar”, reconoció. Pese a ello, O’Neil cerró su intervención con una declaración inequívoca: “Yo no apostaría contra nosotros”.





