El capitán de EE.UU. Brandt Snedeker, reivindicó a sus jugadores tras remontar en la Presidents Cup de Medinah y ya mira a Adare Manor

La espectacular remontada de Estados Unidos en la Presidents Cup 2026 no terminó en Medinah. Nada más conquistar el título, Brandt Snedeker lanzó un mensaje que ya apunta directamente a la próxima Ryder Cup de 2027 en Adare Manor, donde los estadounidenses volverán a medirse a Europa.
El equipo de Snedeker llegó al domingo por detrás, 10,5-7,5, después de una semana complicada y con muchas dudas alrededor de su rendimiento en las modalidades por parejas. Sin embargo, Estados Unidos firmó una reacción monumental en los individuales y terminó imponiéndose por 17-13.
EE.UU. impone la lógica en los individuales para llevarse otro triunfo en la Presidents (17-13)
Tras la victoria, Snedeker no escondió su satisfacción y aprovechó para responder a quienes habían cuestionado la capacidad de sus jugadores para competir como equipo.
«Estoy cansado de escuchar que estos chicos no están unidos. Estoy cansado de escuchar que no sabemos jugar golf por equipos», afirmó antes de rematar con una frase mucho más contundente: «Este equipo va a ser un problema en Irlanda. Un problema».
Un mensaje directo a Europa
Las palabras de Snedeker llegan con un año de antelación, pero ya han empezado a interpretarse como material motivacional para Europa. Algo que el equipo europeo suele utilizar este tipo de declaraciones para alimentar su discurso interno antes de una Ryder Cup.
La cita de 2027 se disputará del 13 al 19 de septiembre en Adare Manor, Irlanda, en una edición especialmente simbólica por coincidir con el centenario de la competición. Luke Donald volverá a capitanear a Europa, mientras Jim Furyk dirigirá a Estados Unidos.
Europa llegará además tras ganar las dos últimas ediciones, en Roma 2023 y Bethpage 2025, por lo que Estados Unidos afrontará el reto de romper esa dinámica en territorio europeo.
La remontada de Medinah ha servido a Snedeker para reivindicar el carácter competitivo de su grupo. Ahora, su frase añade un ingrediente extra a una Ryder Cup que ya empieza a calentarse mucho antes de llegar a Irlanda.





