Tiger Woods alcanza un acuerdo judicial por su accidente de marzo, evita la prisión y pierde su permiso de conducir durante cinco años

Tiger Woods ha cerrado este miércoles uno de los episodios judiciales más delicados de los últimos años. El estadounidense alcanzó un acuerdo con la Fiscalía por el accidente sufrido el pasado marzo en Florida.
El ganador de 15 Majors evita así una posible pena de prisión. Sin embargo, deberá asumir una sanción especialmente severa: no podrá conducir durante cinco años.
Woods compareció ante un tribunal del condado de Martin, en Florida. Allí cambió su posición inicial y aceptó declararse no contest ante los cargos reducidos. La acusación original incluía conducción bajo la influencia de alcohol o drogas y negativa a someterse a una prueba legal.
Finalmente, el primer cargo quedó reducido a conducción temeraria, mientras que el segundo pasó a considerarse conducción negligente.
Tiger Woods deberá pagar además una multa de 1.500 dólares
Como parte del acuerdo, Tiger Woods aceptó dos suspensiones de cinco años de su permiso de conducir. Ambas se cumplirán simultáneamente. Además, deberá pagar 1.500 dólares en multas.
El juez Darren Steele fue especialmente contundente al comunicarle las consecuencias del acuerdo. La suspensión, explicó, se adopta «por la seguridad del público».
También lanzó una advertencia directa al exnúmero uno mundial. «Si condujera por cualquier motivo, volvería inmediatamente a prisión», le señaló durante la audiencia. Woods acudió al tribunal acompañado por Vanessa Trump y por su abogado Douglas Duncan.
El accidente de marzo originó todo el procedimiento
El caso comenzó el pasado 27 de marzo, después de que Tiger Woods sufriera un aparatoso accidente cerca de su residencia de Jupiter Island. Según las autoridades, su vehículo golpeó a otro antes de terminar volcando.
Los agentes apreciaron posteriormente posibles signos de deterioro en Woods. Sin embargo, el control de alcoholemia ofreció un resultado negativo. Woods rechazó después someterse a una prueba de orina. Además, los agentes encontraron dos comprimidos de hidrocodona entre sus pertenencias.
Tras el accidente, Woods anunció que se apartaría temporalmente del golf para buscar tratamiento. Poco después viajó a Suiza, donde ingresó en un centro de rehabilitación y completó un programa de varios meses antes de regresar a Estados Unidos. Ni Woods ni el conductor del otro vehículo sufrieron heridas durante el accidente.
Desde entonces, Tiger se ha mantenido prácticamente apartado de la competición y de la vida pública. Ahora, el acuerdo judicial permite al estadounidense cerrar el procedimiento sin entrar en prisión.
Eso sí, la resolución tiene una consecuencia inmediata y prolongada: Tiger Woods permanecerá cinco años sin poder ponerse legalmente al volante.





