Jon Rahm volvió a insistir en un aspecto clave de su rendimiento. “De las cuatro horas y media, pegar golpes es quizá una hora. El resto es mental»

El liderato tiene acento español en el LIV Golf México. Jon Rahm, en una jornada de contrastes, supo navegar entre errores y aciertos para colocarse con -10, uno de ventaja sobre un grupo perseguidor de tres jugadores -entre ellos su compañero de equipo Tom McKibbin– cuando el torneo encara el fin de semana.
Una vuelta que no fue perfecta, pero sí reveladora. Porque en un campo condicionado por la altitud; el viento y unos greenes traicioneros, Rahm encontró la manera de resistir… y de mandar.
El inicio no fue sencillo. Bogey al 1, errores puntuales y hasta una bola al agua. Un arranque que podría haber descarrilado la ronda, pero que el propio Rahm explicó con naturalidad. “Pues como golf. Es el golf en sí… el primer hoyo no saber si está duro o blando, pensé que iba a estar más firme y me equivoqué. Pero así se aprende. Y hacia adelante”.
El recorrido mexicano está marcando diferencias, especialmente por las condiciones de juego
El vasco no ocultó su reacción emocional. “Yo me suelo enfadar. Primero me enfado. Luego recuerdo que esto nos pasa a todos, y queda mucho golf”. Y ahí estuvo la clave. Porque pese a los tres bogeys, Rahm insistió en que no fueron malos swings. “Los tres bogeys vinieron de tres buenos golpes de hierro, simplemente el número no fue el correcto”.
El recorrido mexicano está marcando diferencias, especialmente por las condiciones de juego. Rahm lo explicó con precisión quirúrgica tras su paso por los hoyos 7 y 8. “Es uno de esos campos en altitud… pegas buenos golpes y aún así pueden acabar mal. En el 7 intentas quitar spin y cambia la distancia; en el 8 fue un golpe prácticamente perfecto con hierro 7 y aun así acabó en el agua”. Una demostración de que aquí, más que nunca, el margen de error es mínimo.
Más allá de los altibajos, Rahm mantiene sensaciones muy sólidas. “Estoy jugando bien, siento que igual de bien que ayer”. Esa consistencia, unida a su capacidad para encadenar birdies en momentos clave, le permitió transformar una ronda irregular en una posición de privilegio.
Si en lo individual Rahm manda, en lo colectivo su equipo Legión XIII está arrasando. La ventaja es abrumadora: 19 golpes sobre sus perseguidores. Y lo más llamativo es que el propio Rahm ni siquiera era consciente hasta el final. “No tenía ni idea hasta el 18… cuando tienes que hacer cuentas para ver cuántos golpes sacas, es algo increíble”.
Con McKibbin también en lo alto (-9) y Tyrrell Hatton en -7, el dominio es evidente. “Ojalá sigamos así y el domingo los últimos hoyos ni siquiera sean una competición”.
Jon Rahm volvió a insistir en un aspecto clave de su rendimiento. “De las cuatro horas y media, pegar golpes es quizá una hora. El resto es mental. El golf es uno de esos deportes que mayormente es mental”. Una reflexión que explica su capacidad para recomponerse tras los errores y mantenerse competitivo incluso en días imperfectos.
El ambiente también está siendo protagonista. Rahm destacó el respaldo del público mexicano. “El apoyo siempre viene muy bien… lo agradezco mucho”. Y fue más allá, poniendo en valor la experiencia cultural del circuito. “Es parte de lo que hace a LIV Golf tan emocionante: conocer otras culturas, la gente, las tradiciones”. Además, no dudó en elogiar la hospitalidad del país. “Es muy difícil igualar el nivel de hospitalidad de México… te hace querer volver”.
Con dos jornadas por delante, Jon Rahm lidera pero no se confía. Ajustando detalles en su swing y con la vista puesta en mantener la consistencia. “Estoy trabajando en cosas del swing… hay golpes que aún aparecen. Solo intento ir tiro a tiro”.
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