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La Milla Verde sacó de sus casillas a muchos: Sergio, Bubba y Rahm fueron solo algunas de sus víctimas

11 agosto, 2017 | Redaccion
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Los tres últimos hoyos de Quail Hollow, renovados pensando en la 99ª edición del PGA Championship, demostraron que no hace falta utilizar más artimañas que la del propio recorrido para causar muchos dolores de cabeza

Foto: @Luke_Elvy

A pesar de que históricamente siempre se ha catalogado al PGA como el “más flojo” –en términos de dificultad- de los cuatro Majors, en esta edición todo lo que pensábamos del último Grande de la temporada podría saltar por los aires “gracias” a la inclusión de la renovada “Milla Verde”. Tres últimos hoyos preparados a conciencia para este evento que están haciendo las delicias de los espectadores y se están convirtiendo en el escollo a superar por parte de muchos jugadores. Y es que muy pocos han conseguido salir indemnes de aquí.

Jugar a la defensiva no es descabellado en ninguno de los últimos tres greenes a tenor de lo complicado de su holografía… y del agua, una posibilidad real ya sea en los pares 4 del 16 y el 18 o el larguísimo par 3 del 17. Para que se hagan una idea de lo complicado del asunto: nadie consiguió más de un birdie en este tramo final, con algunos auténticos dramas como el doblebogey, bogey, doblebogey de Sergio García, los tres bogeys de Bubba Watson y Ross Fisher o los dos de Jon Rahm que les alejaron de los primeros clasificados.

Los tres hoyos más difíciles de todo el PGA Tour que en la primera ronda demostraron su fama. Y lo peor puede estar por llegar, pues si con un tiempo bueno se han logrado resultados verdaderamente altos, no nos queremos ni imaginar cuando empiecen las lluvias y el campo se muestra cada vez más y más pesado.

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