Rory McIlroy avala la penalización de dos golpes a Bryson DeChambeau y critica que el estadounidense hiciera esperar a todo el torneo

Las secuelas de la polémica sanción a Bryson DeChambeau en la tercera jornada de The Open Championship no terminaron con la decisión de los árbitros. Rory McIlroy se mostró especialmente duro con el estadounidense al respaldar sin fisuras la penalización de dos golpes por mejorar la línea de su swing de subida y cuestionar tanto su actitud como el desenlace de una larga noche que retrasó la publicación de los horarios de salida de la jornada final.
El norirlandés explicó que siguió toda la escena en directo desde la sala de jugadores junto a varios compañeros y que la impresión fue unánime desde el primer momento. «En cuanto dio ese paso hacia la bola, todos nos miramos y pensamos: ‘Eso no parece correcto‘». McIlroy aseguró que no tiene «ninguna duda» de que DeChambeau mejoró la línea de su backswing y restó importancia a si la acción fue voluntaria o accidental. «Da igual si fue un descuido o si fue intencionado; no creo que eso cambie nada. Espero que fuera un descuido, pero estoy convencido de que la penalización de dos golpes estaba totalmente justificada»; afirmó.
"La verdad es que no me cae especialmente bien", afirmó Rory
Sin embargo, las palabras más contundentes llegaron al valorar todo lo ocurrido después de que los oficiales iniciaran la investigación. McIlroy no ocultó su escasa simpatía hacia el campeón del US Open 2024. «No voy a subir aquí a defender a Bryson. La verdad es que no me cae especialmente bien. Creo que muchas de las cosas que hace son teatrales. Pienso que muchas son para llamar la atención«; declaró.
El seis veces campeón de un ‘Major’ también censuró las consecuencias que tuvo el proceso para el resto de participantes y la organización. «Retener el torneo de esa manera y hacer esperar a todos -jugadores, voluntarios, todo el mundo- hasta que él terminara; no me pareció una buena imagen»; señaló, en referencia al retraso que sufrió la publicación de los horarios de salida de la última jornada.
Preguntado por si creía que DeChambeau era consciente de lo que estaba haciendo, McIlroy evitó hacer una acusación directa; aunque dejó clara su opinión. «Él dirá lo que quiera. Yo no puedo meterme en su cabeza, pero desde luego no dio buena impresión».
Por último, el número dos del mundo recordó que el golf sigue siendo un deporte basado en la honestidad de los propios jugadores y admitió que acciones similares podrían pasar desapercibidas cuando no hay cámaras. «Es imposible controlar a todo el mundo y por eso, en gran medida, el golf sigue siendo un deporte que se autorregula. Pero cuando existe una prueba tan evidente como la de anoche, entonces la situación cambia por completo»; concluyó.
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