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Rory podría ver roto su sueño de ser algún día capitán de la Ryder en caso de perder la tarjeta

21 noviembre, 2018 | Redaccion
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Tras las últimas declaraciones del irlandés en las que recalcaba su idea de centrarse en el PGA Tour para tratar de mejorar sus resultados en los Grandes, muchos han sacado a la luz una información que seguro que le hace replantearse las cosas al británico 

El ex número 1 del mundo tiene ante él una importante encrucijada. Foto: @EuropeanTour

Después de una semana en la que nos hemos encontrado con una lluvia de comentarios criticando la decisión de Rory McIlroy de renunciar al European Tour para tratar de mejorar su juego en los Majors, toca dar un repaso más sosegado a lo que puede suponer que el norirlandés diga adiós a la tarjeta de la gira del viejo continente. Y es que por mucho que el ex número 1 del mundo intentara quitarle hierro al asunto alegando que “no es año de Ryder”, esta visión tan simplista de la realidad puede acabar jugando en su contra. 

No tanto a corto plazo -que también, pues son muchas las voces críticas que han salido para hacer leña del árbol caído y cuestionar su implicación con el European Tour– como a lo que se refiere a un período más largo de tiempo, pues se ha dado a conocer un punto que se dejó escrito en la última actualización de la membresía de la gira del viejo continente y que podría tener consecuencias irreversibles para el británico. 

Este no es otro que el de la prohibición expresa de ser capitán europeo de la Ryder Cup a aquel jugador que haya perdido la membresía del circuito por razones de no llegar a disputar el mínimo de torneos. O lo que viene a ser lo mismo: que Rory, que a lo largo de los últimos años se ha convertido en todo un emblema para Europa, no pueda cumplir uno de los sueños que le quedarían antes de colgar los palos. Un requisito que a buen seguro desconocía el norirlandés y del que en las últimas horas habrá sido informado con pelos y señales. 

No obstante esto merece un análisis más profundo con el que intentar llegar al fondo del problema. ¿Qué está haciendo mal el European Tour para que ni los propios europeos opten por hacer de él su primera opción? ¿Están sirviendo de algo las Rolex Series -sobre esto nos viene a la mente el pobre field que se presentó en el Nedbank-? ¿Cómo atraer a jugadores de nivel si ni siquiera se puede retener a los autóctonos –Patrick Reed es de las pocas excepciones-? Cuestiones que nos llevan irremediablemente a –como ya comentamos hace unos días– sentarse a negociar por un circuito global que beneficie a todas las partes implicadas en este proceso.  

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