«Había una pendiente grande. Si no la golpeaba limpia, iba a ser difícil incluso llegar al bunker. Tenía que cogerla perfecta», dijo Sergio García

En una jornada de alta tensión en el LIV Golf Virginia; Sergio García volvió a demostrar por qué su nombre sigue asociado a la épica en los campos de golf. El capitán de Fireballs GC firmó una tarjeta de 65 golpes (-7) para mantenerse segundo; a solo tres impactos del liderato, pero su vuelta quedó marcada por un momento tan insólito como decisivo; un hoyo 13 que él mismo calificó como “uno de los mejores pares de mi carrera”.
Todo ocurrió en un tramo donde la ronda parecía tambalearse. Un mal drive llevó la bola a una zona comprometida, donde el agua y el barro se mezclaban en un escenario límite. Lejos de rendirse, García tomó una decisión extrema; jugar prácticamente dentro del agua, sin zapatos ni calcetines, con los pies hundidos en el barro y una ejecución al límite de lo posible.
La situación exigía precisión absoluta y un golpe sin margen de error
“Había muchísimo barro”; explicaba el propio Sergio García. “Obviamente pegué un drive terrible, pero tuve muchísima suerte de que la bola entrara lentamente en el agua. Estaba dentro, pero probablemente tres cuartas partes, o incluso la mitad de la bola, seguían fuera”.
La situación exigía precisión absoluta y un golpe sin margen de error. El español sabía que cualquier fallo significaba castigo inmediato. “Era un golpe complicado y arriesgado. Había una pendiente grande. Si no la golpeaba limpia, iba a ser difícil incluso llegar al bunker. Tenía que cogerla perfecta, levantarla y darle algo de efecto”; relató.
Con los pies literalmente anclados en el barro y sin la estabilidad habitual; García ejecutó uno de esos golpes que definen carreras. La bola salió limpia, avanzó lo suficiente para salvar la situación y dejó todo abierto para un desenlace que rozó lo cinematográfico.
A partir de ahí, el veterano español completó la obra: un chip de enorme dificultad desde una posición incómoda y un putt decisivo para salvar un par que cambió el rumbo de su vuelta. “En el 13 hice uno de los mejores pares de mi carrera”, sentenció con convicción.
El propio García reconocía después que este tipo de situaciones no son nuevas en su trayectoria, aunque sí poco habituales en competición. “Sí lo he hecho varias veces. Hace quizá cuatro o cinco años fue la última vez. A veces he tenido que golpear sin zapatos cuando el agua era poco profunda, pero no es algo frecuente”; explicó.
Más allá del golpe de supervivencia en el 13, Sergio García cerró la jornada con dos birdies finales que le permitieron recortar otros tres golpes al líder y mantenerse plenamente en la pelea por el torneo. Pero si algo definió su día no fue el resultado, sino ese instante en el que el barro, el agua y la presión máxima se combinaron para dar forma a uno de los pares más memorables de su carrera.
And saves par! Unreal, @TheSergioGarcia 👏#LIVGolfVirginia | @fireballsgc_ https://t.co/1KDrcPrWqY pic.twitter.com/u6LPNAvfcp
— LIV Golf (@livgolf_league) May 9, 2026
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